martes, junio 02, 2009

GIOVANNI PAPINI: HISTORIA DE LOS AMORES HUMANOS

Estaba releyendo hace unos días el Pervigilium Veneris en la ar­moniosa y grata versión de Catalina Vassalini y me detuve en el primer verso que reaparece varias veces, como un retornelo, en el exquisito y breve poema anónimo "Ame mañana quien no amó nunca y el que haya amado vuelva a amar mañana." Volvió a mi memoria el recuerdo de uno de los quinientos libros que hubiera querido escribir, una Historia del amor humano en sus varias formas y épocas y que hubiera sido muy diferente del que dio el mal recordado senador Mantegazza, precursor del sexua­lismo contemporáneo, con el título de Los amores de los hombres.
El amor antiguo, del que en el Pervigilium Veneris tenemos uno de los últimos documentos poéticos, es el amor entre hombre y mujer, el amor preferentemente sensual y carnal.
El cristianismo hizo que triunfara en el mundo, al menos en ciertas almas, el amor espiritual, el amor filial hacia el Creador, el amor fraternal hacia Jesucristo y por natural consecuencia hacia todos los hombres. En el Renacimiento se agregó a estos dos amores otra variedad de pasión: el amor hacia la belleza creada por el hombre, el amor por la naturaleza. Entre los siglos XVII Y XIX se afirmó y vigorizó otro amor: el de la búsqueda de la verdad y de las leyes fundamentales del universo.
Hemos tenido, pues, un amor que es voluptuosidad, un amor que es caridad, un amor de lo bello, contemplativo y creador; y un amor que es sabiduría y fuerza.
Estos amores no fueron sucesivos, no se negaron los unos a los otros y convivieron paralelamente durante muchos siglos de alternada hegemonía.
¿Qué nuevo amor surge y florece en nuestro tiempo? No logro verlo ni siquiera presentirlo. Me parece que el amor dominante en las últimas generaciones es el amor de las máquinas, pero no estoy muy seguro de ello. Temo que los hombres ya no amen nada en el sentido fuerte y perfecto de las pasadas épocas: ama­ron a la mujer, luego a Dios, luego a la belleza, luego a la verdad, todos objeto de amor dignos, en diversa medida, del alma humana. Si el hombre se viese ahora reducido a amar esos ruidosos y aceitados mecanismos de acero que sirven tan sólo para acrecentar la rapidez de los movimientos y por tanto ese "correr hacia la muerte" que es la vida, según Dante, me parece que tendríamos otra razón para no sentimos muy orgullosos de vivir en el presente siglo.

4 comentarios:

JC Díaz Belmonte dijo...

Ojalá fuera el amor a la Justicia...

Recuerdos,y gracias, Cuervo.

Juan Carlos

Marta dijo...

Me ha gustado mucho el blog! Te felicito!

Espero sigas publicando pronto! UN BESO!!

PD: Ojalá puedas echarle un vistazo a mi blog y dar tu opinión al respecto. GRACIAS!

LINK BLOG: http://elrefugiodelosmalditos.blogspot.com/2009/04/prologo.html

daTa dijo...

no pareciera el amor a las maquinas... sino al tener... aun cuando sea intangible... pero tener =( ..saber que el "otro" "carece de" el vacio de esto le da valor a la nada de "uno"... y si... una razon para no estar tan maravillados de los "avances" de estos dos ultimos siglos...
...nada como el amor a la mujer, eso jamas cambiara...

Saludos mi estimado Cuervo.. gracias por el dialogo y el compartirlo...

javier dijo...

Hola navegando por la red me encontré con tu blog que seguramente esta muy bueno, pero me es imposible verlo a todo, es por eso que te mando un saludo y espero que le sigas poniendo tantas ganas como hasta ahora. Hasta pronto.


Firma: http://lomascodiciadodelplaneta.blogspot.com

MAHLERTECA: DESCARGA AQUI LAS OBRAS DE MAHLER SUBIDAS AL BLOG Y ORDENADAS POR BARULLO

 
ir arriba