domingo, febrero 08, 2009

MURRAY PERAHIA. PARA OIR UN BEETHOVEN TRANSPARENTE. ESCRIBE FERNANDO G. TOLEDO

Corría 1990 y Murray Perahia (EE.UU., 1947) era ya un pianista prestigioso. Y más que eso. Al decir del director Julius Levine, ya a fines de los ’60 era «uno de los tres jóvenes pianistas más destacados de aquellos días».
Pero algo cambió en el principio de la última década del siglo pasado: Perahia se raspó el dedo con una hoja de papel y sufrió un pequeño corte. La herida derivó en una infección, un tratamiento fallido con antibióticos y complicaciones que llegaron a comprometer el hueso de su mano. El resultado: Perahia pasó cinco años sin tocar, viviendo un infierno de incertidumbre que recién acabó en 1998, con su vuelta a las interpretaciones y la grabación de un disco con piezas de Schumann.
A diez años de ese regreso, Perahia reaparece con fuerza en las bateas argentinas gracias a su disco con las sonatas opp. 26, 14 y 28 de Beethoven, repertorio éste en el que no ha indagado demasiado (sólo constan dos discos con sonatas del compositor alemán).
Esta grabación del estadounidense nos permite sorber plácidamente todo lo que constituye el rasgo principal de su arte interpretativo: una abrumadora elegancia, un planteo semi-objetivo de gran transparencia y una riqueza técnica sin artificios.
Esas virtudes son particularmente tangibles en su interpretación de la Sonata Nº 12 op. 26 o en la más célebre Nº 15 op. 28 Pastoral. Sobresalen en ambas sendos scherzos y, en la primera, también la marcha fúnebre, en la que Perahia lleva con increíble firmeza el ritmo de la misma hasta que el estruendoso final arriba con tal naturalidad que parece hacernos olvidar que comenzó mucho más tenuemente.
Ni qué decir de las dos sonatas que conforman el opus 14, donde otra vez, el pianista hace que la transparencia de su interpretación exalte la partitura hasta darle a esas obras una fuerza casi orquestal.
El sonido de la grabación, realizada en la imponente Rundfunkzentrum de Berlín, es casi perfecto. Notable reverberancia y limpidez, pero también cierto golpeteo que se cuela en los momentos de más tensión de las partituras. Esto, sin embargo, no alcanza a opacar, ni por lejos, lo que Perahia ofrece en este disco muy recomendable.
Publicado en Diario UNO de Mendoza.

5 comentarios:

Fernando G. Toledo dijo...

No puedo estar más que de acuerdo con el comentario que hace Moreno en otro sitio de este blog acerca del Beethoven de Perahia. En realidad, no estoy necesariamente de acuerdo con sus preferencias, aunque sí con su análisis. Pienso que el Beethoven que ofrece este pianista es, ciertamente, menos viril y potente que otros, pero eso es justo lo que tiene de peculiar. Un «Beethoven transparente» le he llamado por eso, porque hace que la música del genio de Bonn se nos aparezca cristalina, que se oigan todas las notas, que nunca nos abrume la pura fuerza del pianista.
En cuanto al ofrecimiento que hace de esa integral de un pianista que no conozco, bienvenida.
fernandogtoledo@gmail.com

yago dijo...

Interesantísimo. Tengo la obra de Perahia para Mozart completa, pero nunca me imaginé que interpretara Beethoven. Por cierto, no encuentro el link para bajarme esta integral??

elcuervolopez dijo...

Yago: el enlace está en el post siguiente.

yago dijo...

Muchísimas gracias, Cuervolópez. Es la primera vez que vengo a tu blog y me ha gustado tanto que voy a poner un link permanente en el mío, si no te importa.
Aunque me parece que padeceis un cierto "fetichismo" con Mahler, teneis una riqueza de contenidos espectacular. También quiero pedirte permiso para copiar la receta del Ratatouille. Tiene una pinta fenomenal.
Encantado de conocerte.
Yago

elcuervolopez dijo...

Yago: Gracias y a tu pedido expreso puedes participar del sorteo.
No hay fetichismo com Mahler. Mahler genera debates y polémicas, además hay muchísimos de otros compositores.

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