Para cualquiera que conozca y ame la obra de Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), la frase que rubrica la contraportada de su último libro es completamente verosímil: “Un hombre en la oscuridad es la mejor novela de Auster”.
¿Por qué habría que ser escépticos para con el autor de obras maestras como Leviatán
o El Palacio de la Luna? Claro que Auster se había mostrado irregular en algunos de sus últimos libros (como en La noche del oráculo), pero también se había permitido cotas de brillantes en novelas no muy lejanas (como El libro de las ilusiones).
o El Palacio de la Luna? Claro que Auster se había mostrado irregular en algunos de sus últimos libros (como en La noche del oráculo), pero también se había permitido cotas de brillantes en novelas no muy lejanas (como El libro de las ilusiones).Dicho todo esto, conviene ir al grano: Un hombre en la oscuridad no es, en modo alguno, la mejor novela del autor. Se trata más bien de un libro que parece haber sido publicado precipitadamente, un borrador.
Pero para un crítico, esta aseveración es también un riesgo, y no por el prestigio del crítico, sino por la misma naturaleza de esta novela: ¿son sus falencias de algún modo una metáfora del laberíntico oficio de escribir? Porque en Un hombre en la oscuridad, Auster presenta a August Brill, un viejo escritor hundido en una deprimente soledad, viudo y con una pierna rota, que fabula en su duermevela una historia que sólo escribe en su pensamiento. En esa historia aparece el mago Owen Brick, quien descubre que ha sido trasladado a una realidad paralela en la que las Torres Gemelas no han caído fruto del atentado de 2001, pero que sin embargo se debate en una cruenta guerra civil. Poco pasará hasta que Brick descubra que es un personaje de ficción y que debe matar a su creador, es decir, a August Brill.
La novela dentro de la novela, la ficción como versión correctiva pero imperfecta de la realidad, vuelve a ubicarse como motor de la narrativa de Auster. Pero de manera inversa a sus más logradas piezas, el estadounidense evidencia aquí una desconocida dejadez para con sus personajes, a lo que le suma una evidente falta de homogeneidad en la fusión de ambas historias.
Por todo ello, si esta crítica tiene otro fin más que el de compartir una opinión, que sea uno modesto: plantar la semilla de la duda y no creer lo que dice la contratapa de Un hombre en la oscuridad.
Publicado originariamente en Diario Uno.
Fernando G. Toledo
Paul+Auster Novela





















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada