La palabra pasión tiene una carga afectiva excepcional. Es muchas veces la primera palabra q
ue nos viene en mente para justificar nuestras razones de vivir. Lo que necesitamos es apasionarnos por algo que nos motive, que nos empuje a actuar. Sin pasión, el hastío. Así confundimos pasión y diversión. La pasión es ir al cine, bailar, el foot ball, etc. Para nosotros, postmodernos, la pasión es la acción. De hecho todas las publicidades lo dicen...
Lo más curioso es que la palabra pasión en sí misma nos indica lo contrario del sentido que solemos darle hoy en día. En pasión hay pasividad. Vemos en la pasión lo que nos da un motivo para actuar. El elemento de pasividad nos escapa. No nos pasa por la mente que la pasión es también y sobre todo un aguantar y un sufrir.
ue nos viene en mente para justificar nuestras razones de vivir. Lo que necesitamos es apasionarnos por algo que nos motive, que nos empuje a actuar. Sin pasión, el hastío. Así confundimos pasión y diversión. La pasión es ir al cine, bailar, el foot ball, etc. Para nosotros, postmodernos, la pasión es la acción. De hecho todas las publicidades lo dicen...Lo más curioso es que la palabra pasión en sí misma nos indica lo contrario del sentido que solemos darle hoy en día. En pasión hay pasividad. Vemos en la pasión lo que nos da un motivo para actuar. El elemento de pasividad nos escapa. No nos pasa por la mente que la pasión es también y sobre todo un aguantar y un sufrir.
Martine





















3 comentarios:
Hola Martine,
Muy curiosa e interesante esta pequeña reflexión, que yo no describiría como "barata" precisamente.
Lo cierto, es que es un motor para la acción. Sin ese estímulo, no se puede poner en marcha el engranaje.
Claro que puede, como bien decís, tener algo de sufrimiento porque forma parte del deseo de hacer.
Pero vale la pena, a mi criterio, sentirla y mucho, ¿no?
Moviliza. Despierta. Emprende.
Saludos! (un muy buen post apasionado). :)
Hola Marcela. Gracias por tu comentario. La pasion es esencial para mí. Para tibieza mejor nada.
¡Pero que se sufre, se sufre! ¡A veces hasta el delirio!
Saludos
La rosa sin espinas no sería igual de atractiva... un ruiseñor...
Publicar un comentario en la entrada