domingo, enero 25, 2009

LA MADRE IMPALPABLE. JORGELINA ARUZZI Y UN ALMA EN PENA DE SESENTA MINUTOS. TEATRO UNIPERSONAL. COMENTARIO Y CRITICA POR ELCUERVOLOPEZ

Dotada de una singular presencia física y una notable capacidad histriónica para la improvisación y la caracterización de personajes extremos, perdedores, neuróticos y lo que por estilo se suele llamar “under”, Jorgelina Aruzzi ha ido escalando a lo largo de estos años en la popularidad y el reconocimiento tanto de público como de sus propios colegas que la fueron convocando con mayor asiduidad a espectáculos de aceptación masiva.
En la televisión porteña compuso en una arriesgada pero vencedora fórmula, a una maravillosa anti heroína, en la última temporada de la comedia infantil Chiquititas, de la factoría de Cris Morena, se ganó el cariño del público como la mejor amiga de La Niñera, el refrito televisivo que interpretó Florencia Peña, y ya es actriz de apoyo en los micros episodios de comedia de Susana Giménez.
Jorgelina tiene algo muy especial y es que hoy en día su perfil y capacidad artística la hace destinataria de todos los principales papeles que tengan por roles a personajes grotescos.
Así como en su momento se sostuvieron en el grotesco actrices como Niní Marshall u Olinda Bozán, con las necesarias actualizaciones escénicas, Aruzzi sigue por ese camino.
El grotesco como género artístico literario va hacia lo extremo, lo exagerado y tiene por conclusión generar una profunda catarsis con el espectador desde la tragedia.
Es el humor que no te hace reír con gracia, valga la paradoja.
Sabedora de su capacidad de transmitir con fidelidad estas sensaciones, no resulta extraño que Jorgelina Aruzzi explote en todas sus posibles dimensiones un personaje al borde de un ataque de nervios, revestido de cierta berretización social, plagada su alma y corazón de represiones y traumas familiares de al menos dos generaciones intermedias entre el a go go de los 60’ y la dictadura militar de los 70’, que originaron un vacío de valores y de cultura.
Yo la llamo la generación rollinga.
En ese contexto, con la eficaz exposición de un audiovisual a la manera de escenografía, una sólida y muy ubicua musicalización y el histrionismo de la Aruzzi, se desarrollan los 55 minutos que dura la obra teatral unipersonal llamada La Madre Impalpable, cuya autoría es de la propia actriz y de Mario Marino.
La obra se desarrolla de manera principalmente mímica, con Jorgelina dueña del escenario y enfrentando episódicamente a diferentes (invisibles) personajes del colegio al cual asiste su hijo Javier.
Ya desde el inicio queda en claro que la obra irá in crescendo desde el humor grotesco hasta la tragedia cruel y dolorosa que significa desnudar nuestras vergüenzas, traumas y prejuicios.
Madre sobreprotectora, incapaz de ponerle límites a su mimado hijo, defensora de sus derechos vulnerados por maestros, profesor de gimnasia y compañeritos, así como fueron vulnerados los suyos cuando niña y en la misma escuela, y humillada por la absorbente madre, la abuela del niño, su personaje es un alma en pena, tal como lo define al principio y final de la obra.
Sin la mordacidad del humor de Gabriela Acher, cuyo filo doloroso es tomarle el pelo a las madres y sin caer en el fanatismo de una madre judía como muy bien lo describía el genial Philip Roth en su maestrísima novela El Lamento de Portnoy, La Madre Impalpable cala hondo por la clara e hiriente impotencia con la cual se va topando la protagonista ante la ignorancia, burla y desprecio de la cual es víctima por los distintos personajes a los cuales se enfrenta.
Recomendable obra con un estereotipo muy bien caracterizado y bastante actual.
Se luce la genia de Jorgelina Aruzzi que obtuviera por esta obra el Premio ACE 2008 por su labor de actriz, galardón de la escena argentina.
Espectáculo recomendable en la cartelera teatral de verano en la ciudad de Buenos Aires.



elcuervolopez



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