miércoles, octubre 08, 2008

MAHLER: SINFONIA Nº 1, TITAN. ZUBIN MEHTA. REGISTRO PARA DESCARGAR CON BOOK

ZUBIN MEHTA Y SU MEDIO SIGLO DE DIRECCIÓN ORQUESTAL
Por Fernando G. Toledo

Zubin Mehta es de aquellos directores cuya fama excede al público melómano. El director indio (Bombay, 1936), es, en efecto, una de las batutas más populares del planeta, fama que se ha granjeado por una doble vía: la de un trabajo elogiado por su fuerza y vigor y por la predisposición a difundir la música y brindar conciertos para multitudes.
Mehta tiene una relación especial con el público hispanoamericano. A pesar de que ha dirigido algunas de las orquestas más prestigiosas del mundo, y de hecho fue el titular con más años al frente de la Filarmónica de Nueva York, ha sido un frecuente invitado de las orquestas Sinfónica Nacional de la Argentina y Sinfónica de Chile, por nombrar sólo a dos países en el extremo sur del continente americano.
Hoy por hoy, y para corroborar su relación con el público hispano, Mehta es el director del Palau de les Arts de Valencia y su nombre suena para ponerse al hombro el estreno (y una de las pocas interpretaciones en Sudamérica) de la Octava de Mahler en Chile, para el año del centenario de la muerte del compositor bohemio.
Mehta, como especialista en el repertorio posromántico, ha dirigido partituras de Mahler en innumerables ocasiones y en muchas de sus grabaciones (por ejemplo, las de la Tercera con la Sinfónica de Los Ángeles, la Segunda con la Filarmónica de Viena o la Quinta con la Filarmónica de Nueva York) el conductor ofrece lecturas notables.
Sin embargo al maestro Zubin no se le ha dado todavía la oportunidad de completar su integral de grabaciones sinfónicas de Mahler. Vista la avalancha de registros, incluso de directores con menos lauros, ¿no es hora de que ello suceda? Pues parece que no hay excusas mayores. Y es que a la del centenario de Mahler puede sumársele otra: en este 2008 puede decirse que Mehta está celebrando medio siglo con la dirección orquestal, pues en 1958 ganó el consagratorio Concurso Internacional de Directores de Liverpool. Acaso esa cuenta pendiente sea un regalo perfecto, para él y los mahlerianos del mundo.
Junto con el Cuervo haremos un repaso de las grabaciones de Mehta interpretando a Mahler.
Comenzamos con la Titán, la Sinfonía Nº 1. Con la Filarmónica de Israel.


Fernando G. Toledo

17 comentarios:

elcuervolopez dijo...

Fernando y lectores: 50 años con la dirección orquestal, pero menos años de compromiso con la música culta. Zubin Mehta me ha decepcionado. Pero tooooodo bien, como dicen ahora los chicos. No desconozco sus primeras dos décadas donde su labor como directos de ópera e intérprete de obras del repertorio mayor lo tuvieron en la Pole Position de los noveles dueños de la batuta. Tengo registros discográficos memorables: su Aída es sublime, su Vida de Héroe con la Filarmónica de los Angeles insuperable, ni hablar de la 2da. de Mahler, por citar algunas de sus grabaciones emblemáticas. Guardo como un tesoro el extraordinario concierto del Tercero de Rachmaninov con Horowitz, video que los junta en histórica maratón artística. Pero Mehta tomó otros rumbos en las últimas dos décadas: el camino del star system o como suelo llamarlo "laloschifrinesco". Pocas grabaciones de altura y encima las pocas que hizo con un repertorio de escaso nivel que desmerece todo lo anteriormente grabado, populacherismo y marquesina fácil que lo alejó del selecto grupo de grandes directores. Con su sonrisa fácil y sus gestos de saltimbanqui a lo Bernstein, Mehta envejeció rodeado de su prematura fama y prestigio, llenos los bolsillos de dólares pero vacíos de real arte.

Fernando G. Toledo dijo...

Cuervo:
Advierto que una defensa como la que haré de Mehta no debe ser vista por los cultores del trazo grueso como una "defensa a ultranza". Lejos está de mí considerar a Mehta como el mejor director del mundo, el músico infalible, la batuta perfecta. Sólo he querido restituirle un lugar que creo aspira a merecer.
Dicho esto advertiré también que no estoy capacitado para medir el grado de compromiso de Zubin Mehta, en especial cuando es tan difícil de medir esta variable. Me resulta osado asegurar, por ejemplo, que Metha perdió el compromiso con "la música culta" (¿quién es esa señora?), cuando sus grabaciones como La Fanciulla del West de Puccini con Plácido Domingo está ahí, para ser escuchada desde 1979. O cuando sabemos que seguro no porque tuvo mucha suerte, Mehta se convirtió en el director con más años al frente de una orquesta tan prestigiosa como la Filarmónica de Nueva York (cargo que por cierto ostentó hasta entrada la década que desprecia Cuervo). Para seguir demostrando que algunas cosas hizo desde aquí hacia dos décadas atrás, valga decir que, oh casualidad, es desde 1987 que ostenta el cargo de miembro honorario de la Ópera de Viena, cargo que después también le otorgó (en 2001) la Filarmónica de Viena (no es una orquestita menor, verán) mientras que la Filarmónica de Munich lo nombró "director honorario" en 2004. Mientras tanto, desde 20 años a esta parte, Mehta dirige la Ópera Nacional y la Orquesta de Baviera (la misma con la que Kubelik grabó su primera integral mahleriana).
Por si esta labor fuera poca, ya entrando en el tema sensible para Cuervo, Mehta es de aquellos que han llevado la "música culta" a oídos que incluso estaban alejados de esta rama. Sé de gente en la Argentina que quedó prendado con conciertos multitudinarios y, sí, muy populares, y gracias a ese acceso facilitado a la música sinfónica hoy la disfrutan incluso en sus meandros más fascinantes.
Que Mehta haya dirigido conciertos como el de los Tres Tenores (música digerible fácilmente, pero no muy diferente de lo que suelen ser los prestigiosos conciertos de Navidad de Viena o Berlín, dirigidos por directores también prestigiosos), no lo hace para mí "menos director" o "menos comprometido".
Por cierto, vale decir que Mehta grabó la Segunda de Mahler en varias ocasiones, la última de ellas en 1994 y para el sello Teldec, demostrando una relación especial con esta partitura por cuyas interpretaciones ha recibido tantos elogios.
En fin, como digo, sentenciar a un director porque, después de una larga carrera de lauros, decida acercar la música a públicos más amplios me parece un gesto de injusticia, sobre todo si ese artista ha contribuido, justamente, a embellecer, en mayor o menor medida, el arte musical.

elcuervolopez dijo...

Fernando (Toledo): ¿Restituir? Si aspira merecer un lugar que tiene que restituir es que lo tuvo... ¿lo perdió? No entiendo ese juego de palabras similar a un sofisma. Además, para quien divide la calidad o importancia de una banda en si es comercial o no o si es masiva o no, es sumamente contradictorio lo que argumenta con relación a Mehta. Y sí, me refiero específicamente al ensayo sobre Génesis.
¿En qué quedamos, entoncessssss?
Oh, sí. Mehta se hizo populachero por amor a la difusión del arte...
Mehta no sólo la grabó varias veces a la 2da. sino que durante varios años, también, interpretaba solamente el movimiento final a manera de finalización de sus conciertos ma$ivo$.
Y quiero dejar sentado que en mi comentario destacaba la eximia labor de sus primeros 20 años, o 25. No he sepultado toda su labor.

Mahlerite - Shosta dijo...

Mehta es un director que en general me gusta, me parece que tiene charming y buena conexión con las orquestas que ha dirigido.
A diferencia de por ejemplo Muti,
agrada verlo dirigir.

Sin embargo, también lo encuentro inconsistente, y esto se nota en
muchas de las obras del repertorio
mayor que le he escuchado (imagino que a esto se refiere el Cuervo con lo de la música seria), y de
hecho tengo muy pocos discos de
él. Su famosa 2da de Mahler es
muy buena, su acompañamiento a
Horowitz en el Nr.3 de Rach es
todo un espectáculo verlo, y su
grabación del Nr.1 de Tchaikovsky
con Emil Gilels, en vivo, es con
mucho mi grabación favorita. Es
una de las glorias de Mehta.

En Opera, nunca olvidemos su registro de Turandot (DECCA),con Pavarotti y Sutherland, una joya
de toda la Opera que existe
grabada.

Finalmente, su registro de las
oberturas de Suppé es una
maravilla, y con esto no quiero
dejar ninguna ironía o burla.
Es un disco que me gusta mucho
escuchar. Stravinsky sí dijo
despectivamente en una ocasión
de Eugene Ormandy que era el
director ideal para la música
de la familia Strauss (declaración infeliz, por demas).

Aun con todo esto, grabaciones
memorables de Mehta, muy pocas.
Por lo general caen en la rutina,
con poco compromiso y tendencia
a la trivialidad. Esta 1ra de
Mahler con la Fil. de Israel es
un buen ejemplo. Todo suena bien,
parece estar en su sitio, pero
no es una grabación memorable.
Luce aplanada, opaca, sin matices
verdaderamente mahlerianos,
luce anémica. La Fil. de Israel
tampoco ayuda mucho. Yo lo ví en
video dirigiendo esta misma
sinfonía con la Fil. de New York
en sus años de gestión al frente,
y estuvo mucho mejor. Pero
lamentablemente estamos hablando
de excepciones y no de la regla.

Finalmente, coincido plenamente
en que hay que reconocerle su
gran labor como comunicador y
en acercar más la música
académica al hombre común.

Saludos,.

elcuervolopez dijo...

Mahlerite: La palabra justa y mesurada. Adhiero plenamente a tus dichos. Y sí, a eso me refiero...

Fernando G. Toledo dijo...

MAHLERITE:
Completamente de acuerdo, en especial con la consideración acerca de esta versión de la Primera. Me parece mucho más evidente que las falencias pueden atribuirse a la Orquesta de Israel, de mucho menor calado que las de Los Angeles o la de Nueva York, que ha dirigido también Mehta.
Por otro lado, mi interés por rescatar su figura me parece que va justamente contra ese prejuicio con que carga el maestro después de sumarse a los intentos por dirigir conciertos masivos y populares. Si la Segunda por Mehta es una de las glorias junto a lo que mencionás y lo que yo mismo menciono. Pero también su Tercera, que ya vendrá, es altamente recomendable (canta además la gran Maureen Forrester) y su Quinta, sin ser referencial, no está nada, pero nada mal.
Por otro lado, está claro que no podemos medir sólo por sus grabaciones el nivel de un director, y si así fuera Celibidache casi no existiría. Y con esto quiero refrendar lo que subrayo en el mensaje anterior de este hilo de comentarios, en los que doy datos de la vigencia de Mehta y el reconocimiento que tiene entre sus pares, reconocimientos no puramente ornamentales, sino de enorme valor.

CUERVO:
No veo disparidad entre lo dicho con Genesis y lo que digo aquí. ¿Por qué? Porque jamás de los jamases (y si no quiero ver la cita que lo avale) he afirmado que un grupo deja de ser bueno sólo por ser comercial. Lo que sí puede suceder es que un grupo deje de serlo en pos de ser más vendedor o entrador, pero al mismo tiempo un artista puede ser un oscuro marginal y tener todo el olvido bien merecido. Con Genesis el problema fue otro, una evolución generalizada a la que se plegaron muchos grupos que hacían un rock altamente complejo y se volcaron a músicas más sencillas. Yes hizo un gran disco pop, como 90125 pero que como obra en sí no le llega ni a la uña de los pies a Close to the Edge o a Fragile. Mutatis mutandis, lo mismo podemos decir de Genesis. Invisible Touch es un disco pop excelente, riquísimo en melodías, con un hit tras otro, pero en cuanto a riqueza musical, no se aproxima a Selling England by the Pound o Lamb Lies Down on Broadway.
Lo he dicho antes por ahí: el gran director que es o fue Mehta, es decir, el tipo capaz de conseguir esa Segunda de Mahler, esa Turandot con Plácido o lo que quieran, no deja de ser un gran director sólo por hacer recitales o discos más comerciales. Y más aun: esos discos no son buenos o malos sólo por ser populares o masivos.
Para resumir, y para que no pidás un ergo entonces, creo que con todo esto podemos volver a mi nota-homenaje a Mehta: es un grandísimo director, y aunque pueda considerarse que su carrera es irregular, jamás se me ocurriría hundirlo por eso u olvidarlo para siempre. Yo, mientras tanto, digo que me encantaría ver una integral de Mahler suya, y eso para empezar. Todavía está a tiempo. Apenas lleva 50 años con la dirección.

Mahlerite - Shosta dijo...

FERNANDO:

Mehta es un director famoso y con su público y sus fans, inclusive.
Es invitado por las mejores orquestas del mundo, y como todo artista tiene defensores y detractores. Nada de eso está en
discusión. No creo que ya una
carrera establecida como la de él necesite que se le rescate. Más
ataques infundados y virulentos
he leido sobre Seiji Ozawa, pero sin embargo el chinito fue casi
por 30 años titular de la Sinf.de Boston para luego encabezar nada menos que la Opera de Viena (¡!)

Con respecto a un nuevo ciclo
Mahler, Mehta no me parece un director mahleriano, a pesar de las grabaciones que tiene en su haber. Sus alcances sinfónicos llegan hasta la 5ta sinfonía, ya que el mismo director confesó no entender en lo más mínimo las sinfonías posteriores. Aca hay que reconocerle su honestidad artística.

Pero partiendo de lo anterior,
no veo que beneficio o interés puede ofrecer un ciclo completo grabado por Mehta, o que cosas nuevas nos podría decir, quitando que no sea solo el propósito comercial, y tomando en cuenta que sus grabaciones dignas de mención son de hace muchos años. No creo
que eso ocurra, y de ocurrir no
me anotaría en la lista de compradores.

Saludos,.

Fernando G. Toledo dijo...

MAHLERITE:
Respondo a tu mensaje y empiezo por el final. Te preguntás: «¿qué interés podría tener una integral de ZM?». Pues la respuesta es difícil porque la pregunta está viciada. Por ejemplo, si has escuchado ya varias versiones, incluso muy buenas, ¿qué interés podría tener la Segunda por Mehta si no la has escuchado? Pues basta ponerla para darse cuenta. Lo mismo puedo decir de la integral que está grabando David Zinman. ¿Para qué otra integral si ya tenemos las de Bernstein, Solti, Neumann, Abravanel, Chailly, Abbado, Sinopoli, Boulez, Gielen, Tabakov, Barbirolli? Pues basta ponerse a escuchar las versiones de Zinman para tener la respuesta: para escuchar de nuevo la maravilla, para escuchar lo no escuchado hasta ahora pero estaba ahí, para oír a Mahler a través un modo que no nos había sonado nunca todavía. Para eso, y no es poco.
Ahora vuelvo al principio: ¿creés que no merece un rescate Mehta? Yo también lo dudé, pero bastó ver los primeros rezongos tras mi artículo para descubrir que no estaba tan errado el tiro. Es un director que ha sido crucificado por sus vuelcos populares. ¿Por qué no iba a merecer una modesta reivindicación?
Termino con el centro de tu mensaje: es falso desde muchos puntos de vista que, como decís, Mehta sólo «haya alcanzado» en su recorrido sinfónico sólo hasta la Sinfonía Nº 5. No sólo se grabó también la Sinfonía Nº 6 (con la Filarmónica de Israel, para Teldec), sino también los Rückert Lieder y los Lieder eines fahrenden Gesellen. Y por si eso fuera poco, también grabó lo más avanzado que compuso Mahler, el adagio de la Décima. Y en dos ocasiones (con la F. de Israel para Sony y con la F. de Los Angeles para Decca).
¿No es ello suficiente? Entonces baste informar que, por caso, dirigió hace 30 años por primera vez (casi la única, es cierto) la Séptima. A La canción de la tierra la tocó «durante toda su vida», según sus propias palabras. A decir verdad, ha dirigido todas las sinfonías de Mahler [ver aquí]

¿Aun así es poco? ¿Es eso información vieja? Entonces baste informar que si andás, Mahlerite, por Israel el 26 de octubre podrás oír en vivo su versión de Sinfonía Nº9, que viene tocando hace rato, con la Filarmónica de Israel. Si te la perdés, repite el 28 y 3l 30.

Mahlerite - Shosta dijo...

Revisaré los datos que estás aportando, no sé cuales han sido las últimas andanzas de Mehta en
Mahler, pero su declaración hace
algunos años de no querer dirigir
sino hasta la 5ta es verídica y es reveladora. Suponiendo que él aún mantenga esta postura (no lo sé), no le veo entonces razón artística a que grabe un ciclo completo. A eso me refiero. Estaré pendiente entonces de esa 9na en Israel, por supuesto por video ó TV. Gracias.

Zinman está completando un nuevo
ciclo, y aunque tienes razón en
que es un estilo diferente y deja apreciar detalles inéditos, a mí
en lo personal, para mi particular
gusto, me parece un Mahler deformado y enrarecido, bajo los
efectos de barbitúricos. Sus interpretaciones tienen puro interés anecdótico.

Finalmente, para reivindicar a
alguien, creo que debe haber sido previamente agraviado. Nadie ha
agraviado por aca al maestro Mehta,
solo hemos señalado sus puntos
débiles, y que alguien salga a
"rezongar" por ser un populista,
eso no llega a ser agravio. Directores que deberían de ser reivindicados, yo pondría a Nikolai Golovanov y a Willem Mengelberg. Como dije, he leido y escuchado cosas mucho peores de otros artistas, y ellos siguen en lo suyo. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras. Ellos se defienden
solitos.



Saludos,.

Fernando G. Toledo dijo...

MAHLERITE:
Como digo en el mensaje anterior a éste, me parece que quedó demostrado claramente por qué no venía mal una pequeña reivindicación. La opinión del Cuervo creo tiene eco en muchas otras.
Por otra parte, no vendría mal que revisaras la fuente de donde leíste lo de Mehta. Si, como dice en la entrevista que te enlacé, Mehta dirigió a Mahler durante toda su vida, yendo una por una por sus sinfonías, no sé de dónde saldría eso de que llegó sólo hasta la Quinta. Además, como digo, hasta grabó la Sexta (en 1995, con la Israel PO, para Teldec).
Finalmente, te citaré:

Zinman está completando un nuevo ciclo, y aunque tienes razón en que es un estilo diferente y deja apreciar detalles inéditos, a mí en lo personal, para mi particular
gusto, me parece un Mahler deformado y enrarecido, bajo los efectos de barbitúricos. Sus interpretaciones tienen puro interés anecdótico.


Está claro que sobre gustos poco puede decirse. No te gusta lo que hace Zinman y ya está. Pero argumentar que la razón de tu (dis)gusto es que se trata de un Mahler «deformado» (y para más Inri, «bajo los efectos de barbitúricos»), eso ya es otra cosa. Creo que ha sido una constante en todos los comentarios el ceñimiento escrupuloso, casi diría impresionante, de Zinman a las partituras originales. Un crítico llegó a hablar que con él se estaba ante una «tercera vía», a medio camino entre el llamado objetivismo de un Boulez y un Gielen frente al lirismo arrollador de un Bernstein. Zinman, decía, consigue extraer toda la emoción que se quiera sin despegarse un ápice hasta de la mínima indicación (de las que daba mucho) Mahler. Así es que si parece deformado el Mahler de Zinman y éste en realidad lo que hace es respetar más que ninguno la partitura, entonces habría que concluir que todos los otros Mahler que conocemos son los Mahler deformados. O drogados, qué se yo.

Fernando G. Toledo dijo...

Agrego: por suerte tu opinión acerca del Mahler de Zinman, a juzgar por el argumento que das para decir que no te guste, es una variable relativamente fácil de medir. Basta con tomar la partitura y ponerse a escuchar las grabaciones para concluir si verdaderamente se trata de una deformación o no. Invito a alguien capacitado a que lo haga, para terciar.

Mahlerite - Shosta. dijo...

Probablemente nuestros oidos están ya acostumbrados ó "contaminados con interpretaciones sinfónicas
subjetivas, declamativas y líricas y cuando escuchamos las versiones
"legitimistas" que pretenden solo expresar lo que dice la partitura, nos producen choque. Puede ser el
mundo al revés, pero creo que es
lo que ocurre.

Toscanini fue famoso por sus criterios objetivos y sus ejecuciones apegadas estrictamente a la partitura, sin embargo el resultado fueron muchas veces grabaciones metronómicas e insoportablemente atropelladas, con un lirismo y una declamación arruinados.

Furtwängler en cambio fue un gran
intervencionista, subjetivo,
idiosincrático, la antítesis del
italiano. Y creo que más de uno
coincidirá en que Furt resulta
mucho más interesante y apasionante.

Zinman es reconocido por haber hecho interpretaciones de este
tipo, objetivas, apegadas a la
partitura, y en base a ediciones
críticas. Lo curioso es su uso
de la orquesta moderna, a diferencia de otros académicos
como Gardiner ó Brüggen. En Beethoven y en Schumann, Zinman
ha logrado resultados interesantes que aun así no dejan de ser controversiales. Su ciclo
último de Beethoven me gusta, aunque sigo prefiriendo las versiones declamatorias, que mezclan y oponen drama, conflicto y lirismo.

Lamentablemente buena parte de
estos elementos se pierden cuando
se quiere ser meticulosamente fiel
a lo que dice la partitura. Se
pierde cretividad y se puede llegar a hacer algo mecánico, algo así como ejecutar un Piano Roll.

En Mahler el caso se agrava. Su
música es tan compleja y su estructura tan monumental, que las
posibilidades de rango expresivo se hacen infinitas y las
instrucciones y marcas dejadas
por el compositor son en ocasiones
tan complejas que dejan mucho margen de deliberación y maniobra al intérprete. El problema de enfoques como el de Zinman, es que se detiene en detalles que tal vez sean nuevos a nivel sonoro pero también en ocasiones innecesarios,
y esta ganancia en detalles y
claridad van en detrimento de la
declamación, de la emoción, de los
contrastes y del lirismo.

Finalmente, vayámonos a la base más primigenia de todo, que es el
compositor mismo. Mahler era un
director profundamente intervencionista, y todo lo propio y de otros lo dirigía con sus propios retoques e ideas. Te pondré como ejemplo elocuente su
4ta sinfonía: estoy seguro que conoces la legendaria versión de Mengelberg de 1.939, que no conoce parangón hasta el día de hoy. Pues bien, esa es la grabación más subjetiva, intervencionista e idiosincrática de cuantas existen y el mismo Mengelberg, así como todos los expertos la reconocen como la forma como la habría dirigido el mismísimo Mahler. Haz el experimento de escuchar a Mengelberg, y luego vámonos a Zinman: la diferencia es estratosféricamente cruel.
Entonces la cosa va más alla de
apegarse a una partitura, y en
Mahler muchísimo más.

En todo caso, no demerito a Zinman y sus esfuerzos. Se trata de un
enfoque más que es válido, que
tendrá sus defensores y se respeta.
Yo en particular en Mahler, me
quedo con los descarados intervencionistas... A veces
tratar de reformar, termina deformando.

Saludos,.

Fernando G. Toledo dijo...

MAHLERITE:
Estoy de paseo y sin conexión, y aprovecho ahora un momento de esparcimiento en que descubre que es verdad lo que han dicho: en San Luis (Argentina) ya hay numerosas ciudades y pueblitos con wi fi gratis para todo el mundo. Acá donde estoy, Trapiche, ha de tener PC apenas el 10% de la población, pero al menos la aprovechamos los turistas.
A lo importante y rapidito:
1) Concluyo que después de lo que yo mismo he argumentado y de tu última respuesta, el uso de adjetivos como «deformado» o «narcotizado» para hablar del Mahler de Zinman era un exabrupto. Si hay alguien que mantenga «las formas» propuestas por Mahler y de un modo sumamente «consciente» de ello es Zinman.

2) Creí que iba a quedar claro pero no estoy seguro de ello: yo no protesto contra los directores «intervencionistas» sólo porque lo sean. No descubriré América al decir que Bernstein ha sido uno de los grandes mahlerianos, o que lo fue el gigante Barbirolli, o qué hablar del propio Mengelberg, todos ellos amantes de tomarse libertades, de exagerar los tempi, de rubatear, y sin embargo, nos han legado lecturas memorables. Al mismo tiempo, otros como Boulez y Gielen, apostando más al llamado «objetivismo» (aun cuando se los tilde, a veces injustamente, de fríos) han dejado su huella. Para una autoridad como H. Louis de la Grange, por ejemplo, el mejor Mahler es el de Boulez. Pero Zinman no es estrictamente un objetivista (aunque respete como ninguno la partitura) ni tampoco un ultra intervencionista. Por eso me gustó cómo llamaba a su Mahler un crítico español: «la tercera vía».
Entre paréntesis, diré que la Cuarta de Mengelberg siempre me ha costado un poco. En efecto, se tomaba libertades de manera desbocada. Pero, además, confieso que siempre me costó mucho escuchar su célebre grabación con ese sonido tan viejo, en mono, lleno de chispazos, en fin, una tortura. Si lo he oído cuatro veces ha sido mucho, y en todas me ha llamado la atención ese vicio del rubato.

3) Termino porque no puedo tomar mate, cuidar a los críos y escribir aquí mientras mi esposa me dice que descanse de la PC en días de… descanso. El ciclo de Zinman, a mi juicio, está a la altura de los mejores y entre sus Mahler ya hay versiones directamente geniales. La Quinta es un caso, la Cuarta es más que muy buena (algunos ponen reparo en la elección de la cantante y su voz con una dosis de oscuridad, para mí forma parte de esas pequeñas libertades: Zinman le otorga con ello a ésta, la sinfonía más «alegre» de Mahler, un tono de amarga ironía). Lo diré aquí con la irresponsabilidad propia de cómo estoy escribiendo esto y veré luego si lo ratifico o rectifico: aun con las diferencias en cada versión, el Mahler de Zinman me recuerda ni más ni menos que al Mahler de Walter. (¡Ja!).
En suma, yo no digo que prefiero ni a los objetivistas ni a los intervencionistas ni a los de la tercera vía. Yo me entrego a lo que los directores propongan, sea lo que sea, y luego emito mi juicio.

Mahlerite - Shosta dijo...

FERNANDO:

Debo decir en primer lugar que
mis impresiones sobre Zinman son
después de haber escuchado la 4ta
y la 5ta sinfonía, que tú muy bien
presentaste en su momento. No he escuchado aún las demás de ese ciclo, que por cierto creo aún no
se ha completado, por lo que tal vez mi opinión sea aún parcial. Tengo interés en escuchar el resto de las que ha grabado para forjar
mi parecer definitivo.

En cambio el de Boulez, otro director "frio" y objetivo (en el medio lo conocen como "The Iceman"), sí lo conozco completo, y me resulta con mucho más interesante que Zinman. Muchos se santiguaron e hicieron la cruz cuando Boulez empezó a grabar su ciclo de Mahler, pero, sorpresa,
sus lecturas han resultado una gran sorpresa por ser en el peor
de los casos del tipo tradicional.
Boulez se apega a la partitura y a los tiempos, pero también le imprime vida a cada una de las notas, y esto es precisamente lo que no he encontrado en Zinman. Creo que Zinman, más que un objetivo es un literalista, y el resultado, a mi parecer por supuesto, y refiriendome a solo lo
escuchado hasta ahora, es pobre y con muchas carencias.

Volviendo a la 4ta, mi reacción
con Mengelberg fue lo contrario.
Desde el primer momento que la
escuché, a pesar del relativo
sonido limitado, la grabación me
electrizó, imaginé al mismo Mahler
dirigiendo la gloriosa orquesta
del Concertgebouw (de hecho lo
hizo, y estudió la partitura junto
a Mengelberg). La presencia de Jo Vincent como soprano, es hasta el dia de hoy incomparable, y ni siquiera la solista que usa Szell en su fenomenal grabación la supera.

Volviendo a Zinman, su solista es
absolutamente inadecuada y parece no saber lo que está cantando:
¿como se puede cantar con ese
tono lúgubre y de funeral lo que se supone es la imagen del paraíso que se hace un niño? (Mahler dixit)
Son cosas que no me explico.

Finalmente, mi grabación de la
legendaria 4ta con Mengelberg, la
tengo en el sello CENTURION CLASSICS, y de verdad el sonido
es bastante aceptable, muy mejorado en comparación con las
ediciones anteriores en PHILIPS
y otros sellos. Creo que no está
aun en la mahlerteca , por lo que
la pongo a la disposición del
Cuervo y de todos los interesados.


Saludos,.

Elgatosierra dijo...

Elgatosierra al aparato
A propósito de Bernstein, tal día como hoy, catorce de octubre, hace dieciocho años, en 1990, pasó a mejor vida. Un recuerdo para Don Leonardo.
Fernando, amig@s, la costumbre del intervencionismo fue uno de los grandes males a lo largo de toda la historia de la interpretación musical.
Las malas lenguas dicen que Toscanini vino a terminar con esta lacra, e incluso hay quien dice que esa fue toda su grandeza.
Stokowski, sin ir más lejos, fue todo un campeón en estos asuntos.
Pondré un ejemplo paradigmático del asunto, la interpretación de las sinfonías de Schumann.
Antiguamente se tenía la idea de que nuestro Don Roberto era un mal orquestador, y todo director de orquesta que dirigía sus sinfonías, quitaba y ponía lo que le daba la gana, haciendo verdaderos potajes con sus partituras. Claro que Schumann no sonaba como Haydn, Mozart o Beethoven, por supuesto, sonaba como Schumann. Pero aquellos directores estaban empeñados en que aquello sonaba mal, porque no sonaba como ellos querían que sonara. Ya tenían a Haydn, Mozart y Beethoven, no querían más sonidos, ya eran demasiados.
Y entonces aparecieron, primero Toscanini, luego Szell, después nuestro Bernstein, y se acabó con la tontería, y ahora Schuman empieza a sonar como siempre debió sonar, es decir como Schumann. Luego llegaron Sawallisch, Masur, Harnoncourt, Norrington, Gardiner..., y la gente empezo a darse cuenta que con las mismas partituras, con las originales, se podían decir cosas distintas, y no hacía falta manipularlas.
Con Mahler, pasará igual.
La idea se llama AUTENTICIDAD. Hay que ir a las fuentes, a las partituras originales, estudiar el estilo del compositor, su evolución, sus gustos, sus tendencias, su época..., e ir educando, poco a poco, los oídos del personal. La música, como la mayoría de las cosas, es una construcción social. Se va conformando poco a poco, sin prisas pero sin pausas.
Salud y paz.
Elgatosierra

Fernando G. Toledo dijo...

MAHLERITE:
Primero que nada, vamos con esa versión de la Cuarta por Mengelberg porque la mía es la de Philips y suena espantosa, ya lo dije.

Por otro lado, insistiré en algo: Zinman no es el «frío objetivista cadavérico» a la hora de plantear sus Mahler. Zinman extrae todo el lirismo y algo más de las partituras mahlerianas, pero, como él dice, «Mahler no es sólo emoción». Y creo tiene razón, porque Mahler fue el genial compositor que fue pero también fue uno de los mayores directores de nuestro siglo, y entonces no puede con él hacerse lo que se hacía, según nos cuenta acertadamente ELGATOSIERRA, con Schumann. Mahler tenía capacidad para llenar de anotaciones la partitura y decir exactamente cómo debía sonar cada nota, de modo que termina resultando una novedad cuando un Boulez o un Gielen (coincido con tus apreciaciones para con el primero y pongo el subrayado en su magistral versión de la Octava) pone a Mahler tal como es.
Zinman va más allá, creo yo. Toda su Cuarta es un gran ejemplo, a excepción, lo reconozco, de la soprano. El director estadounidense me parece alcanza a mostrarnos una sinfonía plena de una amarga ironía, como esas muecas alegres de los payasos, que esconden tras de sí una tragedia de vida. Y yo creo que es un modo perfecto de enfocar la Cuarta, en la cual son absurdas las libertades desbocadas a la hora de interpretarla. Y en cuanto a la cantante, ya lo he dicho, es cierto que se ha preferido en la tradición a cantantes más angelicales o directamente a niños cantores (eso hicieron Bernstein en sus últimas grabaciones para DG y hasta Anton Nanut). Pero la cantante de Zinman es toda una apuesta, porque esa voz profunda se corresponde quizá con el enfoque de falso optimismo que ha querido imprimirle a su versión.
Me retracto por ahora en cuanto a lo de B. Walter.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola. Admiro vuestro esfuerzo cultural, y espero poder seguiros.

MAHLERTECA: DESCARGA AQUI LAS OBRAS DE MAHLER SUBIDAS AL BLOG Y ORDENADAS POR BARULLO

 
ir arriba