sábado, octubre 04, 2008

ERIK SATIE: EL DADAISTA DESENCANTADO. ESCRIBE FERNANDO G. TOLEDO, COLUMNISTA INVITADO. SATIE ORQUESTAL PARA DESCARGAR

ERIK SATIE: EL DADAISTA DESENCANTADO
por Fernando G. Toledo

Junto a Beethoven y su sorda tragedia, a Wagner y su encendido romanticismo, junto al aura revolucionaria y sacralizada de Mozart, la figura de Erik Satie aparece como extraña, aunque no menos fulgurante. Este músico francés (1866-1925) fue siempre un bicho raro, incluso entre los suyos.
Autodidacta, propenso a adherir a curiosas cofradías –fue miembro de los Rosa Cruz–, desencantado pero pletórico de humor, Satie dejó un legado musical raro y perdurable. Sus piezas de piano, prodigios armónicos de pocas notas y honda belleza, condensan su genio por la gracia de conjugar belleza y osadía: pocas notas, acordes «inmóviles», jugueteos, alusiones, tristeza.
Su música orquestal, en cambio, es menos conocida. Pero en ella encontramos obras que ponen a Satie a la altura de Stravinsky o Debussy, este último admirador de Erik y uno de sus más encendidos defensores , junto a los artistas del llamado grupo de Los Seis.
El disco Parade-Relâche-Mercure-Gymnopédies-Gnossienes (conocido también como Theatre Music) reúne sus más gloriosas páginas para orquesta, y regala además valiosas orquestaciones salidas de la galera de un amante de Satie como es el director Ronald Corp.
Parade es, sin dudas, el punto más alto de la creación de Satie, un artista que muchas veces fue calificado de dadaísta, en buena medida por esta pieza. Se trata de un ballet que escribió a partir de un guión de Jean Cocteau, con escenografía de Pablo Picasso. Si estos nombres no bastan para ratificar la genialidad de Satie a partir de quienes lo rodeaban, baste decir que el estreno estuvo a cargo del Ballet Ruso de Diaghilev, el 18 de mayo de 1917, en París.
Escuchar hoy esta obra, en la excelente interpretación de Corp y la New London Orchestra, permite no sólo rescatar una partitura lamentablemente poco frecuentada en las grabaciones y los conciertos, sino también entender qué provocó el escándalo en la audiencia que presenció el estreno: el ritmo circense de la música, la invocación de sonidos de máquinas de escribir, de disparos, de bocinas de barcos. Un verdadero «desfile» (para seguir el título del ballet) que hoy impresiona y antes espantó, pero que pone a la obra a la par de La consagración de la primavera, por lo revulsivo de su estética y la eternidad de su legado.
En el CD, junto a Parade aparecen los otros dos grandes ballets de Satie: Mercure (1924, y cuyo título completo es Las aventuras de Mercurio) y Relâche (1924), muy recordado porque musicalizó la película Entreacto, de René Clair, donde el compositor francés tiene una fulgurante aparición como pianista sobre un tejado. Son partituras menos osadas que Parade, pero en las que Satie también demuestra de manera transparente su potencial melódico. Vale recordar que el músico estudió contrapunto recién a finales de la primera década del siglo, luego de haber compuesto música sin una educación formal, sino aprendida de sus años como pianista de cabarets.
Por si a este maravilloso CD le faltara algo, el director Ronald Corp le agrega un par de maravillas más con las versiones orquestadas de las tres Gymnopédies y tres Gnossienes.
Son piezas para piano que constituyen lo más popular de Satie. De las tres primeras, Debussy tomó la 1 y la 3 y le realizó unas inolvidables orquestaciones. Lo que hace Corp es agregar una instrumentación de su cosecha para la número dos y, además, hace lo propio con las bellísimas Gnossienes, melodías estas últimas que se cuentan entre los sonidos más bellos que dio la música a fines del siglo XIX. Siguiendo las pistas del autor de Preludio a la fiesta de un fauno, Corp acierta al colorear la partitura de Satie con sutiles toques de su orquesta de cámara, dándole a las piezas un nuevo cariz.
A poco de su aparición, este disco fue premiado y considerado el mejor de todos los que se grabaron con música de Satie. Constituye, de seguro, una joya para cualquier discoteca, y un viaje sin regreso al maravilloso mundo de un músico sin igual.

Para seguir escuchando:
The Magic of Satie (2002), por Jean-Yves Thibaudet (Decca).
Les inspirations insolite d’Erik Satie (1990), por VVAA (EMI).Stravinsky: The Great Ballets (1993), por las orquestas Filarmónica y Sinfónica de Londres, dirigidas por Bernard Haitink e Igor Markevitch
.



Fernando G. Toledo

5 comentarios:

Petoulqui dijo...

Aún no he leído este post, pero no saben cuánto les agradezco por mencionar a Satie.

Saludos,

Peto

Martine dijo...

¡Satie,un personaje sin parangón, indefinible!
Un saludo Fernando

Fernando G. Toledo dijo...

Gracias, Martine. Satie ejerció una influencia considerable entre los contemporáneos que lo conocieron, pero lo interesantes es que sigue influyendo en las generaciones siguientes, desde su música hacia todas las artes. Y si bien este disco, es sin dudas, perfecto desde el primer segundo hasta el último, yo soy un enamorado de sus piezas para piano. No sé cuántas versiones tengo de ellas, pero no me canso de recolectarlas. La Gnossienne Nº 1 es, creo yo, una de las melodías más hermosas jamás creadas.

Elgatosierra dijo...

Elgatosierra al aparato
Fernando, enhorabuena por el magnífico post. ¡Así da gusto!
Satie, el “gimnopedista” y el “fonometrógrafo”.
Los buenos de Satie y Picasso reunidos. Los conozco bien, frecuentaban en París un local de un lejano pariente mío, “El Gato Negro”.
Los decorados y los maniquíes de Picasso para Parade son inolvidables. Pura creatividad y fantasía. Poned en Google imágenes, “Picasso Parade” y quedaréis inmediatamente deslumbrados.
Hace ocho años, en el 2000, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía celebró una impresionante exposición titulada: “El teatro de los pintores en la Europa de las vanguardias”. Visité esa exposición cuatro veces, en cuatro domingos consecutivos, y obtuve placeres sin límites.
Allí estaba todo esto y más. Recomiendo especialmente el libro que se publicó para conmemorar la exposición, cuya referencia bibliográfica es:
Marga Paz (comisaria) (2000): El teatro de los pintores en la Europa de las vanguardias. Madrid: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía - Aldeasa.
Si algún día tengo tiempo os haré un post sobre la exposición y el libro.
Satie, Parade y su música para piano.
Tengo una de las cajas, de dos discos, que comentas: Les Inspirations Insolites D'Erik Satie, de EMI, y la recomiendo sin reservas. Sus “Mercurio”, “Sócrates”, “La balsa de Medusa” y su “Cosas vistas a derecha e izquierda; sin gafas”, son imperdibles.
Y si me lo permites también recomendaría otra caja de dos discos, “Satie: Obras para piano”, por Aldo Ciccolini , y también de EMI, que contiene lo más conocido de su obra para piano: “Gymnopédies”, “Les valses distinguées du précieux dégoûté”, “Gnossiennes”, “Morceaux en forme de poire”, “Sonatine bureaucratique”, “Jack-in-the-Box”...
Y luego dices que sigue influyendo en las generaciones siguientes, desde su música hacia todas las artes.
Conoces el grupo estadounidense de jazz-rock Blood, Sweat & Tears, junto con Chicago eran los dos grupos más importantes de ‘big bands rock’. El grupo con la sección de viento (trompetas, trombones y tubas) más impresionante de toda la música jazz-rock. ¿Y sabes con qué se abría y cerraba su primer álbum? ¡Ping, premio! Con las “Variations On A Theme By Erik Satie (1st and 2nd Movements - Adapted From "Trois Gymnopedies')”. Si no lo conoces busca ese disco. Vale su precio en oro. Y ya me contarás.
Grupos de jazz de todo el mundo utilizan los temas de Satie como lanzaderas para sus improvisaciones. No hay mejor ejemplo de creatividad que éste.
Estoy de acuerdo plenamente contigo en que las “Gnossiennes” y las “Gymnopédies” son de las melodías más hermosas jamás creadas.
Así que lo dicho, enhorabuena Fernando.
Salud y paz.
Elgatosierra

Fernando G. Toledo dijo...

El Gato:
Conozco bien, más que bien diría para dejar la modestia de lado, esas cajas dobles de EMI con la música para piano de Satie (por Aldo Ciccolini) y Les inspirations insolites, en la que tocan entre otros Gaston Litaize, Tortelier y el propio Ciccolini.
Debo decir que las versiones de Ciccolini no alcanzan a agradarme del todo. Las partituras de Satie son terreno fértil para un gran colorido de versiones, pues dejaba notaciones muy imaginativas y poco académicas. Pero tiendo a preferir versiones menos veloces o tendientes a exponer el virtuosismo que las de Ciccolini. Para Satie hace falta un virtuosismo, creo yo, más de la sutileza que de la explosión, y por eso tiendo a preferir versiones como las ultra lentas y profundas (Reinbert de Leeuw, aunque el sonido en Philips aquí es increíblemente malo), Pascal Rogé (la media justa, impecable), las más ajustadas y correctas (Klara Körmendi o Roland Pöntinen) e incluso grandísimas versiones más recientes como las de Jean Yves Thibaudet, quien ofrece en sus The Magic of Satie una para mí desconocida Gnossienne Nº 7, que parece una síntesis de todas las anteriores. Como hay para todos los gustos, también he escuchado bastante discos con obras para piano como los de Michel Legrand, Yuji Takahashi, Alessandra Celetti y Patrick Cohen. En la línea de Ciccolini, aunque con un leve toque de elegancia, también hay un disco del japonés Yitkin Seow, también por Hyperion (como el que comentamos), muy recomendable.
Anotaré tus recomendaciones pero no sin antes ofrecer un par más: primero, hay un disco de gran valor histórico llamado Erik Satie & Darius Milhaud que recoge piezas orquestales de ambos, una de ellas Jack in the Box de Satie orquestada por Milhaud (además de las Gymnopédies que orquestó Debussy). Junto a él agregaré el disco con piezas de Satie por el jazzero Jacques Lousier Trio y una excelente transcripción de piezas de Satie a guitarra y flauta (Sketches of Satie) engendrado por los hermanos Hackett (Steve, el guitarrista de Genesis, entre ellos).
Saludos.

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