No sé si alguien pensó en comprar alguna vez al Tasso histórico con el Hamlet shakesperiano, y, sin embargo, creo que el parangón no resulta desacertado. Ambos estudiaron filosofía, ambos se sintieron atormentados por la duda, a los dos se les aparecen espectros. A Torcuato le envenenaron la madre (al parecer sus hermanos), a Hamlet el padre. Ambos viven en una corte y los tortura aguda melancolía que, en ocasiones, se traduce en violencia y rompe en palabras enfurecidas y delirantes. (Tasso riñó, acosado por la manía persecutoria, con más de un cortesano, como con Hércules y Medalón Pucci u otros, y Hamlet se revuelve contra el cortesano Polonia y le da muerte. )
Shakespeare conoció, por cierto, el nombre y las obras de Tasso y quizás haya tenido alguna noticia de su vida por conducto de los amigos italianos con que contaba en Londres. De la locura del poeta supo, sin duda alguna, por los Ensayos de Montaigne, el cual, como sabemos, visitó al desventurado huésped de Santa Ana, a su paso por Ferrara.
Shakespeare conoció, por cierto, el nombre y las obras de Tasso y quizás haya tenido alguna noticia de su vida por conducto de los amigos italianos con que contaba en Londres. De la locura del poeta supo, sin duda alguna, por los Ensayos de Montaigne, el cual, como sabemos, visitó al desventurado huésped de Santa Ana, a su paso por Ferrara.
























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