martes, julio 01, 2008

EL CUERPO HUMANO COMO CAPITAL DIVINO. ENSAYO ESCRITO POR MARTINE, COLUMNISTA INVITADA

EL CUERPO HUMANO COMO CAPITAL DIVINO
por Martine

El cuerpo “perfecto” no puede dejar de traer a la memoria el recuerdo de una modelo uruguaya de 22 años muerta hace unos pocos años. En este mismo tiempo, ningún magazine dejó de dar “treinta consejos para adelgazar sin pensarlo”.
En realidad, se trata más bien de pensar en eso todo el tiempo y organizar su vida en función del objetivo: “apretar los abdominales manejando”, “contraer las nalgas sentada frente a la PC”, “comprar un perro y pasearlo varias veces al día”, hasta unos “trucos para adelgazar y desarrollar músculos haciendo el amor”. ¡Brrr…! No le deseo a ningún hombre tal neurótica amante. Por cierto a ningún perro tampoco le deseo tal dueña. En breve, la mujer que se respeta está invitada a vivir sólo por y con el objetivo de ser delgada y bella. Eso por hablar solamente de uno de los infinitos cánones de la “belleza femenina”.
En caso de desarrollar el tema de la cirugía plástica, sus abusos y consecuencias yo tendría que solicitar al Cuervo que me dé un post vitalicio.
Tampoco el hombre queda a salvo. Su nueva imagen: una montaña de músculos con cadenas alrededor del cuello, zarcillos, tatoos, piercings, depilado incluyendo brazos y piernas, piel re-bronceada, cabeza afeitada, franelilla talla M (cuando la adecuada sería XL) que permite a la mirada ajena deleitarse con los súper-músculos y los granos en la espalda debidos seguramente a los esteroídes y hormonas de crecimiento tragadas a diario.
Cuando camina parece que lleva pelotas de soft-ball bajo las axilas de tanto querer “mostrar”, su lenguaje es de adolescente y sus conversaciones tan profundas como una bañera de bebé, muy enamorado de sí mismo, narcisista en exceso, la mayoría de sus frases empiezan por “Yo” y las otras también.

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La vieja experiencia de la trascendencia desapareció en provecho del parecer. El cuerpo exhibido y codiciado sustituyó el pensar, conocer e imaginar. Las sensaciones tomaron el lugar de los “más allá” y de los futuros idealizados. Vivimos por la vorágine del culto al cuerpo y el frenesí del parecer.
Todas las sociedades imponen normas colectivas que regulan la decoración del cuerpo y hacen de la apariencia un criterio de socialización. La diferencia se encuentra en los motivos. Antes, la valorización individual del cuerpo se efectuaba en relación a funciones simbólicas definidas por la sociedad. Los antiguos griegos tenían sus héroes. El deportista, la diosa, el atleta eran símbolos de fuerza y belleza. El héroe tenía una relación privilegiada con los dioses y, por ende, el vulgo trataba de acercarse a ellos.
La sociedad actual a mantenido estas estructuras heroicas. Tenemos la miss, el top model, el deportista… pero lo que caracteriza la modernidad es que la gran mayoría de los individuos creen que pueden, ellos también, volverse héroes. Los medios de comunicación fomentan y entretienen esta ilusión que cada uno podemos llegar a el estado mitológico.
Un puño de personas en el mundo deciden las que serán las normas de la estética dentro de dos o tres años. Una vez las selecciones terminadas se difusa la “nueva imagen” en la sociedad a través de los medias: clips, pub, iconos femeninos y masculinos. A partir de este momento el vulgo la imita por un fenómeno conocido desde Aristóteles: la mimesis. Esta imagen se integra y el cuerpo se transforma. Creamos una segunda naturaleza (habitus) la cual es social y permite la adhesión en el grupo social. ¿Se trataría de un complot? No, se trata solamente de una estrategia comercial para vender cualquier producto. El cuerpo se ha vuelto un capital económico que permite un funcionamiento satisfactorio en la sociedad.
Son tantas las posibilidades de modificaciones y cambios que tenemos a la mano que la imagen de nuestro cuerpo se nos hace intolerable. Podemos cambiar de apariencia, también podemos actuar sobre la materia de nuestro cuerpo con la cirugía. Podemos hacer tantas cosas que cada vez es más difícil aceptar el cuerpo recibido de nuestros padres, como un don natural.
En las sociedades antiguas el cuerpo era definitivo. Hoy día podemos modificarlo y por ende, vernos diferentes, regalarnos una nueva identidad que nos permitirá cambiar nuestras relaciones con el entorno.
La apariencia social “organiza” la mirada que los otros fijan en nosotros. Una misma persona, según como se viste, atrae la mirada de los demás o no. Los medios de comunicación nos dicen a cada momento: “si los otros nos miran es porque nos aman y que somos deseables”. De paso, pareciera que el esfuerzo para conseguir el premio nunca es suficiente, lo que engendra un sentimiento de culpabilidad y hasta comportamientos compulsivos.
Paradoja: mientras nos esforcemos a cualquier precio para sentirnos mas cómodos en el espacio social y, cueste lo que cueste, queramos gustar a los otros, este camino nos lleva no hacía afuera de nuestro cuerpo sino adentro. “Ya no nos interesa cambiar la sociedad. Nos conformamos con cambiar nuestro cuerpo y reducimos así el campo de lo social a lo meramente personal”.
Es nuestro cuerpo que nos da la sensación. Está siempre a nuestra disposición y nos permite sentir con toda la intensidad sensorial que falta en el contacto con los otros. Tocando o acariciando el otro no podemos sentir sus sensaciones. La lucha contra la masturbación hace parte de esta lógica. Se trata de impedir la construcción de una relación hedonista con su cuerpo, relación que significa un encerramiento en su propio cuerpo.
Cremas, bálsamos, horas gastadas en la industria de la belleza sirven para controlar nuestra apariencia, a construir nuestra imagen. Pero todos estos cuidados crean también un lazo sensorial, altamente satisfactorio, con nosotros mismos.
¿Vamos hacía una civilización de la sensación?

Martine

9 comentarios:

CucaTrap dijo...

Martine: Excelente reflexión, pero yo me y le pregunto a la autora del mismo... ¿Y qué? ¿Cual es el problema? Si no hay verdades absolutas y todo se acaba aquí, ¿qué tiene de malo disfrutar al mango, a full? Reprimirse como un Monje Cenobita es de fanáticos.
¡A vivir que en cualquier momento chocan los planetas!

Martine dijo...

Amigo, gracias por el comentario y sobre todo por la pregunta.
¡NO dije que tiene algo malo y tampoco que es un problema!
Sólo consto de un fenómeno socio-cultural que estamos viviendo, cuyo fenómeno, también, releva del fanatismo.
Que usted “disfrute al mango, a full”, en solitario, en pareja, en relaciones virtuales, en manada o sudando la fariña (sic) al levantar pesitas me parece simplemente maravilloso… Yo, también, disfruto, entre otras cosas, de la observación de los comportamientos míos y semejantes… ¿Y qué? ¿Cuál es el problema?
¡A gozar pues, Señor… cucatrap!!!!

CucaTrap dijo...

Martine: Muy bien, entonces si no hay problema, ¿por qué lo plantea? Porque su ensayo tiene tufillo a queja y advertencia... Aclare.

Martine dijo...

Cuca Trap: existe la posibilidad que le responda, claro y raspado: “¡lo escribí porque me dio la gana!” Pero haré demostración de tranquilidad frente a tal virulencia epistolar.
¿Pareciera que se sintió afectado por este ensayo?
¿No me diga que usted lleva las franelas dos tallas por debajo de la que su desarrollado pecho requiere? ¿O que no le queda un solo pelito por halar en las pantorrillas? ¿O no será más bien que se ahoga en su narcisismo? Si es el caso, siga con su vida como le entra en gana, con o sin explicación de esta servidora.
De todos modos no le voy a aclararle nada. Porque si de tufo se trata, lo que a mí me huele es a petulancia suya.

Rolito dijo...

Martine: Jamás discutiría contigo.

Martine dijo...

Hola Rolito. Sería una lastima que no hagas el intento. No deberías juzgarme a primera, pero lo respeto.
Visité tu blog y, por ser más amplío que muchos otros que discurren sobre el mismo tema, tu punto de vista me interesó.
Rolito, acuérdate que muy poco escapamos del fenómeno “causa-efecto” y tampoco se liberan de él mi respuesta a Cuca Trap como tampoco el caso que tu expones en tu blog.
Lo digo sin son algún de ironía, me encantaría tener tu certeza que lo que ves ES y más nada.
Un placer y un saludo
¡Mucho éxito!

Rolito dijo...

Martine:

Ante todo, gracias por visitar mi página y gracias por tus conceptos y tus buenos deseos.

Mi comentario aquí, sí fue con algo de ironía.
No quise decir que eres intransigente, sino que tienes todas las respuestas a cualquier provocación. Creo que así lo entendiste, pero eres muy modesta.
Mi juicio no es a primera, te sigo hace algunos meses y creo conocerte lo suficiente como para asegurar que quien intente discutirte "se las verá en figuritas". Y no porque eres "testaruda" sino porque porque no navegas en río seco.

¡Abrazos!

Martine dijo...

¡Gracias Rolito!
Aunque no lo creas cualquier elogio me emociona y me hace ruborizar…
El mundo virtual es a la vez mágico y tan peligroso… Resulta ser que estoy tranquilita en mi casa y existe, en algún lugar, un “Rolito” que me sigue desde hace meses y me conoce “lo suficiente”….. ¡Jajajaja!!!!
¡Lo mejor para ti!
¡Gracias de nuevo!

Josefina dijo...

Legue a esta pagina de casualidad buscando algo distinto.
Independiente de que se este planteando , es totalmente inapropiado, poco ético e inmaduro que el autor responda de esa forma.

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