viernes, julio 25, 2008

APUNTES SOBRE LA SINFONIA Nº 5 DE MAHLER Y ALGUNAS DE SUS VERSIONES. ESCRIBE MIGUEL ANGEL SIERRA ZAMORARO, ELGATOSIERRA

Cinco de las seis versiones que se colgaron en el blog de elcuervolopez, últimamente, de la Quinta de Mahler, son de una calidad fuera de lo normal. Vamos por partes.
Las versiones de Kondrashin, Hänchen, Zander, Gielen y Barbirolli me parecen de primera categoría. No me gusta tanto la de Barenboim.
Kondrashin grabó la Sinfonía Nº 5 de Gustav Mahler dos veces, una en 1964 y ésta que nos ha regalado el Cuervo en 1974, con la Orquesta Sinfónica Académica de la URSS. Además de la 5ª grabó las 1ª, 3ª, 7ª y 9ª. Kondrashin fue uno de los directores mimados por el régimen soviético y tuvo tantas oportunidades como quiso. Perteneció a la estirpe de aquellos "chef d'orchestre" todo terreno, aunque especialista en la música rusa en general y Shostakovich en particular. Dirigió a solistas de la categoría de Gilels, Kogan, Oistrakh (-¡viva el Zar!- Esta es una muletilla que tengo que algún día os explicaré), Richter, Rostropovich, Van Cliburn, etc., y con esto ya queda dicho mucho.
Pues bien, esta grabación que nos ocupa es de primera categoría, podríamos decir que se podría codear con las de Walter (SONY), Barbirolli (EMI), Schwartz (EVEREST) y Barshai (BRILLIANT CLASSICS), casi nada. Me ha parecido muy interesante comparar la versión de su adagietto, más rápida, pero igualmente impactante, con la de Barbirolli. En general la orquesta está soberbia. Esta versión es de las que hay que guardarse. Sobresaliente.
Hänchen con la Netherlands Philharmonic Orchestra (a las buenas orquestas holandesas siempre se les dio bien Mahler, tienen una tradición largamente acuñada, y el ejemplo paradigmático sería la del Concertgebouw de Amsterdam, primero con Mengelberg, y luego con Van Beinum, Van Otterloo, Haitink, etc.), y en concierto, consigue un sonido consistente y pastoso que le dan una fuerza inusual a la interpretación. ¡Y hay quien se empeña en interpretar de forma babosa y blanda a Mahler! Klemperer y Hänchen nos demuestran todo lo contrario. Sobresaliente.
Zander con la Philharmonia, y también en concierto, hacen una muy buena versión. Flexibilidad en las cuerdas y dulzura en los metales combinan perfectamente con Mahler. El vals del Scherzo es de los que hacen época, uno no puede por menos de bailarlo, no hay quien pueda resistirse a girar y girar y girar... La inercia centrífuga es delirante. Sobresaliente.
Gielen es esencialmente un kapellmaister (así llaman los alemanes a los modestos directores de provincia, que hacen su trabajo de forma rutinaria, pero bien hecho, con oficio y seguridad, no son brillantes pero son seguros, y su repertorio es fundamentalmente el clasicismo, el romanticismo y poco más, así, por ejemplo Eugene Jochum fue un auténtico kapellmaister). Pero Gielen no es kapellmaister al uso, sino que es muy particular, es un convencido modernista, más o menos como Boulez, y como el propio Boulez así hace la música de Mahler, con un planteamiento más objetivo que subjetivo.
Pero a pesar de aplicar una visión objetiva, su resultado no es nada frío, y, además, va haciendo crecer la obra poco a poco, a cada movimiento le aprieta una vuelta rosca, de tal forma que cuando llegamos al quinto estamos en plena ebullición. La orquesta suena muy bien y la grabación es transparente. Un secreto ahora que no nos oye el Cuervo, ¿sabéis a quien me recuerda en esta grabación Gielen? Sí, lo habéis adivinado: a Szell, objetivo pero discursivo. No hay quintas de Mahler por Szell, pero Gielen me lo ha recordado en algunos momentos.
La Quinta por Barbirolli siempre fue una de mis favoritas. La tengo en vinilo desde 1969 (ya ha llovido desde entonces), con los 5 Rückert-Lieder por Janet Baker (otra joya), y la he escuchado tantas veces que al disco ya no le quedan surcos, por lo que tuve que comprarla de nuevo en CD en el momento que se reeditó.
Barbirolli da aquí una lección de lirismo inolvidable. Bien, después de la Segunda, la Tercera y la Cuarta cantadas, se suele decir que la Quinta inaugura una tríada a palo seco. Olvidaros del tema, porque Barbirolli hace cantar a la orquesta, sin voces, pero de una forma maravillosa. Tempi de una lógica aplastante, lo que le da una solidez arquitectónica única, construcción perfectamente estructurada y ensamblada, textura orquestal diamantina, fraseo emocionado, hermoso y proteico, todo al servicio de una efusividad expresiva desbordante, lo que le confiere un eslabón comunicativo inmediato, se te agarra al corazón y te lo va estrujando poco a poco, respetando al máximo las típicas aristas mahlerianas (puntas en diamante las llamo yo), lo que le otorga una categoría creativa de valor incalculable.
La New Philarmonia se salió en esta ocasión, los sonidos de los metales son oro líquido y las cuerdas terciopelo. Ponen de manifiesto de manera total la nueva etapa orquesta de Mahler, que ya se venía venir en la Tercera y la Cuarta, pero aquí el vuelco es definitivo. Otra versión que hay que tener. Matrícula de honor. Satisface todas mis necesidades.
Y lo más importante de todos ellos, Kondrashin, Hänchen, Zander, Gielen y Barbirolli, es que se creen lo que hacen y lo hacen con amor y pasión, como cuando Mahler dirigía su propia Orquesta de la Ópera de Viena. El mítico sonido de la cuerda de la Filarmónica de Viena, heredera de aquella primera, es, para mí, auténtico sonido Mahler.
Daniel Barenboim con la Sinfónica de Chicago están bien, pero no como para tirar cohetes. Precisamente le falta lo que le sobraba a Barbirolli, flexibilidad en las cuerdas, y el sonido de los metales es estridente (en la primera estaría bien, pero aquí es imperdonable).
En el segundo escalón, cuando Mahler habla para otra orquesta sinfónica, no para una banda-orquesta como en el primer escalón, todo esto esta injustificado. Barenboim, en el extremo opuesto a Barbirolli, no encaja emocionalmente con Mahler, y eso se ve a la legua.
Se distancia, no de la partitura, que reproduce magistralmente, sino del entramado mahleriano de la misma, están todas las notas, pero no está Mahler, y el resultado es una música gélida y lejana. Su estilo está bien para Wagner, que sólo trata de dioses y héroes, pero no para Mahler, que trata con simples seres humanos como él mismo o nosotros. Falta pasión, hay expresión pero no comunicación y mucho menos creatividad. Todo suena a rutina. Claro está que con una orquesta como la Sinfónica de Chicago no se puede pifiar, pero siempre se espera mucho más de esta formación que dirigieron aquellos grandes mahlerianos que fueron Reiner y, sobre todo, Solti. Es muy interesante y revelador comparar esta versión con la de Gielen, pues sus planteamientos son muy parecidos, pero mientras que los americanos languidecen los europeos arden en el hielo. Notable.
Además de éstas cinco versiones el Cuervo ya nos ha regalado más de 20 quintas más, si es que no se me ha olvidado contar, que espero que no, pero que nadie diga que conoce esta sinfonía hasta que no escuche la versión de Bruno Walter con la Filarmónica de Nueva York (1946, SONY), que estoy seguro que caerá en su momento, y cuidado al oírla no se le escape aquello de que "de este agua no beberé", porque con el tiempo terminara ahogándose en ella. Walter recogió el legado de Mahler de su propia mano, trabajado como su asistente en la Ópera de Viena, y, según parece, era el único que le soportaba y sabía llevarle, pues Don Gustavo era un auténtico tirano (con más mala leche que el propio George Szell, que ya es decir), y en Bruno Walter fue en el único en quien confió nuestro compositor para los estrenos de La Canción de la Tierra y la Novena Sinfonía.
Salud, paz y una sonrisa, por favor.

Miguel Angel Sierra Zamorano "Elgatosierra"
Podés descargar estas grabaciones citadas desde los siguientes enlaces:

5 comentarios:

Anónimo dijo...

EXCELENTE NOTA MIGUEL ANGEL...ME GUSTO MUCHO TU ESTILO EN TU NOTA SOBRE VIVALDI Y CANALETTO, QUE HE DE DECIRTE, COMPARTO TOTALMENTE. SOBRE ESTA ENTREGA, CREO QUE DAS EN EL BLANCO EN MUCHOS ASPECTOS, TAL COMO CITE EN UNA NOTA ANTERIOR, MAHLER REQUIERE MAS QUE EL DON DE SER UN EXCELENTE MUSICO PARA OBTENER UNA BUENA LECTURA DE SUS OBRAS.

EL RECORRIDO DE INTERPRETACIONES CREO QUE MERECE UNA MENCION ESPECIAL LA ULTIMA GRABACION EN VIVO DE SOLTI...QUE SABES CUAL FUE...LA QUINTA...BUSCALA EN
http://elcuervolopez.blogspot.com/2008/03/mahler-sinfonia-n-5-solti-y-su-ultima.html Y POR SUPUESTO, MIS FAVORITAS...SOLTI/CHICAGO DISPONIBLE EN EL MAHLERTECA DEL CUERVO Y LA DE BERNSTEIN/NYPO. ULTIMAMENTE, OBTUVE LA VERSION DE GUSTAVO DUDAMEL Y LA JUVENIL SIMON BOLIVAR DE VENEZUELA PARA DEUTSCHE GRAMMOPHON QUE TE DIRE NO ESTA NADA MAL...

A VER SI ME AYUDAS A CONVENCER AL CUERVO QUE PUEDEN COEXISTIR VIVALDI Y MAHLER....EN LOS GUSTOS DE LOS MELOMANOS...

UN ABRAZO DESDE SAN SALVADOR

ERNESTO NOSTHAS

elcuervolopez dijo...

Con la Quinta pasa que las interpretaciones son en general muy parejas y el punto de explosión es si el Adagietto es interpretado de manera dulzona o acelerada (como se le critica a Abbado que lo ejecuta rapidísimo). Particularmente creo que la versión Solti (1970) está muy por encima pero hay que destacar también la inmejorable edición de sonido de dicha grabación teniendo en cuenta que el sonido Decca suele ser algo "seco" y sin el brillo de las grabaciones DG. Sólo volví a encontrar esa misma fuerza y garra en Solti con la Sexta de Mahler y la Sexta de Bruckner, ésta última la versión definitiva en registros (para mí, claro).
¿Vivaldi...? Me suena...

Mahlerite dijo...

El artículo del señor Sierra resulta interesante, aunque es una revisión muy subjetiva y a título personal. Generalmente entre las grandes revisiones de críticos expertos en Mahler no puede dejar de mencionarse la magnífica grabación de Bernstein (DG), así como la de Boulez y la de Frank Shipway que es sorprendentemente arrolladora. Por otra parte, hay que aclarar que Klemperer nunca interpretó la 5ta sinfonía por confesar no entenderla y no tenerla en muy alta estima, y en el caso de Fritz Reiner, a pesar de haber grabado la 4ta y Das Lied von der Erde, nunca se le consideró un "gran mahleriano". Finalmente, la 5ta de Abbado colocada por aca, no se puede disfrutar ya que el archivo está dañado, esto último para que tome nota el señor Cuervo.

elcuervolopez dijo...

Mahlerite: coincido con tus apreciaciones, destacando que: Reiner no fue Mahleriano. Lo de Klemperer, sí.
En cuanto al artículo en sí, es cierto que no tiene el tecnicismo de un musicólogo. Pero tiene un gran valor como opinión y ahí va mi aprecio.
El archivo de Abbado, gracias por la data. Esto es inapreciable porque no puedo ni en dope estar al tanto de los miles de archivos subidos. Lo revisaré en una semana.
La 5ta. por Shipway ya fue subida.

Quinoff dijo...

Hola al dueño de casa y a cuantos comparten la "fiebre Mahler". La Quinta Sinfonía fue lo primero que escuché de Mahler en toda mi vida (quizás antes lo oí, pero no lo escuché). El impacto fue tremendo, el repiqueteo de la trompeta me hizo pensar en Beethoven, como al Cuervo en su momento, pero pronto se abrió un nuevo universo que desde entonces fue enviciante (Mahler!).
Quizás por eso, tengo la manía de catalogar las Quintas de acuerdo a ese repiqueteo (por supuesto, es un simple "tip" que no implica un juicio definitivo), lo cual mató desde el principio la versión del buen Christoph von Dohnányi (gran director con un criminal de trompetista... el Dr. Lecter debería tomar medidas). Por supuesto, el Adagio es el punto de inflexión, pero la marcha fúnebre y el Scherzo son grandiosos.
Alguna vez leí los elogios que se han hecho a la orquestación de esta sinfonía, como también el lío que causó Mahler cuando revisó dicha orquestación poco después de entregar los borradores a imprimir, y (creo que Alma también) opinó que era una "sinfonía para percusión"... como sea, es una historia interesante, que tal vez alguno de Uds. conozca bien y la pueda comentar.
Las sempiternas felicitaciones a la cruzada mahleriana del Cuervo en Internet. Si Lenny hizo tanto por Mahler en las salas de conciertos, Ud., Sr. López, le hace un servicio imponente al compositor en la Web.

MAHLERTECA: DESCARGA AQUI LAS OBRAS DE MAHLER SUBIDAS AL BLOG Y ORDENADAS POR BARULLO

 
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