domingo, abril 27, 2008

RACHMANINOV: CONCIERTO PARA PIANO Nº 2. LOS CONCIERTOS DEL DOLOR. ERNESTO NOSTHAS, COLUMNISTA INVITADO. REGISTRO PARA BAJAR

Lo recuerdo perfectamente como si fuera ayer. Fue mi primera experiencia en una sala de conciertos a mis nueve años de edad, mas allá de escuchar música de la inmensa biblioteca de acetatos de mi abuelo, nunca había escuchado una obra en vivo. La primera pieza, una obertura de Mozart, me gustó mucho, pero lo que vino después me impactó para toda la vida.
Un pianista español, delgado como una jabalina, con el cabello enredado y cano se acercó al escenario y con un gesto dramático se dispuso a tocar una obra, nueva para mí en ese momento, y que empezó con un momento de concentración y recogimiento. Echó la melena hacia atrás, arqueó el cuerpo en consonancia, y comenzó a tocar unos acordes en crecendo y de repente… la orquesta entró con una melodía suave pero incisiva. A partir de ese momento empezó mi romance personal con esta obra maestra, la cual he escuchado centenares de veces sin que al momento me aburra o canse: el Concierto para Piano y Orquesta Nº 2, Op. 18 de Rachmaninov.
En aquellos momentos y por muchos años adoré este concierto para piano sin conocer la historia que lo precedía la que es un testimonio del poder que tenemos los humanos para superar las adversidades y vencer los obstáculos que la vida nos pone por delante.
Sergei Rachmaninov nació en 1873, en el seno de una familia aristocrática en Semyonovo, una pequeña ciudad en la periferia de Novgorod, en el norte de Rusia. Sus padres eran músicos aficionados y desde niño tuvo formación musical. El joven Sergei estudio luego en San Petersburgo y Moscú, y aunque no era precisamente un estudiante muy dedicado, sus singulares habilidades pianísticas lo hacían destacar. De adolescente tomó contacto con los músicos rusos mas influyentes de aquella época, incluyendo Tchaikovsky que lo tomó como su alumno e incluso le comisionó la elaboración de una trascripción para piano de una suite de su ballet La Bella Durmiente. Recuerdo de esta primera época es Aleko, ópera de un solo acto (la cual le mereció una medalla de oro en el Conservatorio de Moscú), su Concierto para Piano Nº 1 y la célebre secuencia de obras cortas para piano Morceaux de Fantaisie (Op. 3, 1892), de la cual se extrae su archifamoso Preludio op. 3 no. 2.

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Rachmaninov con Stokowsky y las manos de Rachmaninov

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Físicamente, Rachmaninov era un hombre delgado y alto, con unas manos descomunalmente anchas, lo cual le facilitaba abarcar con sus manos escalas imposibles de imaginar para los pianistas de la época. Su estatura frecuentemente fue motivo de complejos juveniles y en general desarrolló una personalidad tímida y muy sensible a la imagen que de su persona se formaban las personas que lo rodeaban. La repentina muerte de Tchaikovsky en 1893 le afectó mucho y contribuyó aún más a debilitar su auto imagen como músico, al punto que era muy sensible a la crítica. Después de varios años de maduración, presento al publico su primera sinfonía (1896) como un tributo a las enseñanzas que Tchaikovsky le había dado.
La obra fue recibida con hostilidad y críticas muy duras por parte de la intelectualidad rusa, particularmente recibió de Cui, Balakirev y Taneyev duros comentarios a la calidad técnica de la obra, pero la gota que derramo el vaso fue un acre artículo que le escribió León Tolstoi. En medio de esta crisis artística, a nivel personal, Rachmaninov recibió el veto oficial de la Iglesia Ortodoxa Rusa para casarse con su amor de toda la vida, su prima Natalia Satina. En este triste contexto, Rachmaninov languideció por más de tres anos en medio de una severa depresión, sin poder brindar conciertos o componer ninguna obra significativa. Otros puntos de aquel nefasto estreno: Rimsky-Korsakov alentó al público antes del concierto en contra de Sergei, la dirección orquestal estuvo a cargo de Alexander Glazunov quien estaba borracho y Rachmaninov huyó a las calles e intentó suicidarse.
La partitura de esta primera Sinfonía se creyó perdida, destruida por el mismo compositor luego de su desastrosa première. Sin embargo, unos anos después de la muerte de Rachmaninov se encontró la partitura en el Conservatorio de Moscú, se la reconstruyó para luego ser interpretada en un concierto especial de sus obras con motivo de su quinto aniversario de fallecimiento en 1948. Gran artífice de esto fue Eugene Ormandy, amigo íntimo de Rachmaninov.
Después de una larga y dolorosa agonía, Rachmaninov aceptó recurrir a la ayuda de un renombrado psicólogo, el Dr. Nikolai Dahl, quien tomó el caso con especial estima y dedicación (el Dr. Dahl era también un músico aficionado, con notables habilidades como cellista) y le dedicó una sesión diaria de tres horas durante tres meses a partir de enero de 1900. El Dr. Dahl, un experto de neurología, psiquiatría, y psicología, empleó todas las técnicas disponibles para abordar la profunda depresión e inseguridad de Rachmaninov, incluyendo hipnosis y psicoterapia. El enfoque de Dahl fue integral y comprometido, incluso tuvo varias sesiones con sus familiares, con su amada Natalia y con sus amigos mas íntimos.
El resultado final fue que Rachmaninov recuperó su autoestima y salió del bloqueo mental que se había auto impuesto luego del colapso de su Primera Sinfonía, lenta y progresivamente empezó a componer su Segundo Concierto entre el otoño de 1900 y abril de 1901. El 2 de diciembre de 1900 el compositor apareció en público por primera vez luego de sus terapias e interpretó el segundo y tercer movimiento. Luego el 27 de octubre de 1901 se interpretó la obra en su totalidad, con el compositor al piano y con su primo y hermano político Alexander Siloti dirigiendo a la orquesta.
La obra a partir de ese momento es uno de los clásicos infaltables del repertorio concertístico mundial y constante referencia de todos los solistas y orquestas del mundo. El mismo Rachmaninov legó para la posteridad dos grabaciones de la obra con él mismo al piano, ambas con la Orquesta de Philadelphia y Leopold Stokowski en 1927 y 1934.
Tal como describía al inicio de las notas, el concierto inicia con unos acordes en stacatto que van en crecimiento creando un clímax que es retomado por la orquesta con un tema inicial reposado y característicamente “ruso” en su desarrollo para el cual el solista desarrolla unos arpegios de acompañamiento, luego de este tema, el compositor establece un balance con un segundo tema mas lírico en una tonalidad mas dulce (mi bemol mayor).
A partir de la exposición de ambos temas, el desarrollo transcurre en constantes mutaciones resultantes del intercambio y mezcla de ambos temas entre varias secciones de la orquesta y con el solista hasta llegar a un clímax en el cual el tema inicial es reexpuesto con una estructura modificada con un ritmo más marcado y sostenido.
El Segundo movimiento, como suele decir nuestro amigo elcuervolopez, le ha dado inspiración e incluso base a cualquier cantidad de melodías románticas y sentimentales, cuyo ejemplo más famoso es la canción “All by myself” de Eric Carmen, cantada por un sin fín de cantantes desde Celine Dione, Mariah Carey, Luis Miguel, etc.. Es una elegía de tono dulce que es iniciada por la flauta, retomada por el solista y transportada a través de varios instrumentos hasta un momento de tensión que desemboca en una cadenza de altísima dificultad técnica. A partir de ese momento, el piano y flauta reestablecen el dulce diálogo inicial el cual lleva a una coda en que se desvanece hasta desaparecer.
El tercer movimiento nos presenta luego de una breve introducción y una cadenza del piano un tema agitado y rítmico que es acogido por la orquesta en su conjunto desvaneciéndose progresivamente con la introducción de un segundo tema mas suave y melódico introducido por las violas y el oboe, esta melodía es una variación del segundo tema del primer movimiento la cual es la base del desarrollo del movimiento, hasta llegar a un clímax orquestal en el cual, luego de una complicadísima segunda cadenza en el piano, una nueva variación al segundo tema del primer movimiento cierra la obra con una brillante exposición y coda orquestal.
Al final de esta líneas que más les puedo decir… es una obra que me causa la mayor variedad de sensaciones, me alegra, me inspira, me somete, me exalta, es una pieza que está en la cima de mis preferencias musicales. A partir de esta obra, la fama y los requerimientos de su tiempo, como brillante concertista de piano, aunado a la nostalgia que le causo la forzosa migración de Rusia en 1918 hizo que su producción fuese mermando en el tiempo en cantidad. Al final de su vida, acumuló 46 obras numeradas, entre las cuales se destacan sus tres sinfonías, su sinfonía-coral Las Campanas, cuatro conciertos para piano, la Rapsodia sobre un Tema de Paganini y numerosa música para piano solo, a cuatro manos y para duetos de piano.
Su última aparición publica fue el 17 de febrero de 1943 en el Alumni Gymnasium de la Universidad de Tennesse, y para esa ocasión el Maestro eligió terminar su concierto con la Segunda Sonata para Piano de Chopin (que incluye en su tercer movimiento la celebre Marcha Fúnebre). En honor a ese momento, en los jardines del World Fair Park en Knoxville (ciudad sede de la Universidad) se erigió una estatua que al pie dice… "En recuerdo del Ultimo Concierto de Sergei Rachmaninov".

Aquí les dejo esta bellísima pieza con el team Ashkenazy y Previn y la Sinfónica de Londres.


Ernesto Nosthas

5 comentarios:

Martine dijo...

Sí bien la sorpresa de esta nueva “entrega” no fue en la Obra en sí, por haber “abusado” ya tantas veces de ella para mi goce. Me alegra y satisface ver en ti otro Romántico rezagado, con toda la exaltación digna del género. Gracias Ernesto por compartir tus conocimientos y sensaciones.

Anónimo dijo...

GRACIAS POR SU COMENTARIO MARTINE...DEFINITIVAMENTE ES UNA OBRA PARA DISFRUTAR, PERO SOBRE TODO, CON LA HISTORIA QUE ESTA DETRAS DE LA MUSICA, LAS SENSACIONES SON MAS INTENSAS....LA OTRA SEMANA SERA LA NOTA SERA MAS DRAMATICA....

HA LEIDO EL POST DE BERNSTEIN....
SE LO RECOMIENDO... http://elcuervolopez.blogspot.com/2008/04/leonard-bernstein-su-ultima-grabacion.html
Y LA GRABACION QUE SE ASOCIA AL ARTICULO...UNA PIEZA DE COLECCION
http://elcuervolopez.blogspot.com/2008/04/leonard-bernstein-el-concierto-final.html

SALUDOS

ERNESTO NOSTHAS

elcuervolopez dijo...

Como buen "rachmaninólogo" conozco perfectamente la historia que dió lugar a este concierto. A mí me sigue asombrando el nacionalismo necio y retorcido de grandes músicos como Korsakov o Balakirev -Borodin fue un mediocre y Cui ni existió-, que boicoteaban conciertos. También debe haber sido terrible para Rachmaninov la muerte de Tchaikovsky, puesto que se quedó solo. Sin dudas, Rachmaninov fue su legítimo hedero musical y es interesante escuchar los tríos elegíacos que le dedicó (subidos al blog).
Otro punto son las manos de Rachmaninov. Manos únicas y "anormalmente" grandes que le permitía llegar a notas imposibles.
Felicitaciones Ernesto.

Anónimo dijo...

No es Stokowski, es Eugene Ormandy, interprete genial de Rach,y a quien fue dedicada las danzas sinfonicas

Jany dijo...

Concerto para piano N°2 de Rachmaninoff(op 68) la escucho una y otra vez... piediendo que nunca acabe, pidiendo mas notas de aquel piano que despiertan mi ansias por escuchar las obras completas de este maestro

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