lunes, abril 21, 2008

HERBERT VON KARAJAN Y EL NAZISMO: MITOS Y REALIDADES. ENSAYO ESCRITO POR ERNESTO NOSTHAS, COLUMNISTA INVITADO

Ernesto Nosthas es un profundo admirador de Herbert von Karajan, un "cazador" de sus grabaciones y afecto incondicional de sus interpretaciones.
Un buen día le propuse que escribiera un ensayo sobre Karajan y su vinculación con el nazismo, teniendo en cuenta que dicho tema siempre estuvo en el tapete al comentarse sobre la vida y obra del maestro con ese latiguillo despectivo de "¡Ah! Claro, pero si Karajan fue nazi y por eso todo le fue sencillo".
Ernesto recogió el guante y aceptó la propuesta y aquí les presento este excelente opúsculo de didáctica e ilustrativa lectura.
¡Gracias Ernesto!

HERBERT VON KARAJAN Y EL NAZISMO: MITOS Y REALIDADES
Ernesto Nosthas
I
Este 2008 celebramos el centenario del nacimiento de Herbert Ritter von Karajan, mejor conocido como Herbert von Karajan. Nació un 5 de abril de 1908 en una cuna con cierto abolengo pero pocos contactos artísticos en la Alemania y Austria de principios de siglo.
Los primeros pasos como director de orquesta en la carrera del Maestro empiezan con su iniciático concierto el 22 de enero de 1929, en el Mozarteum de Salzburgo. Ese primer concierto tuvo como programa la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky, el Concierto para piano K488 de Mozart y el Don Juan de Richard Strauss. El concierto fue recibido con mucho entusiasmo, los ejecutantes de la orquesta fueron muy impactados por el estilo del joven Karajan y la prensa en general fue muy generosa en halagos. A partir de ese momento, obtuvo dos contratos con orquestas estatales. El primero con la pequeña orquesta de Ulm (1929) y el segundo, ya con la orquesta de Aachen (1935).
En ambas ciudades empezó a labrarse un nombre con su trabajo pero en la Alemania de esos días, eso no era suficiente. En esa época era necesaria la referencia del Partido Nazi para mantener el cargo y progresar en las artes. En ese contexto, Karajan, al igual que muchos profesionistas y artistas, tuvo que completar el trámite para darle continuidad a su trabajo. Karajan tramitó dos afiliaciones oficiales, la primera de ellas fue directa consecuencia de la promulgación de dos Leyes el 7 de abril de 1933 (la Ley de Reorganización de los Gobiernos Locales y la Ley para el Reestablecimiento de la Carrera de Funcionario Público, en ello recordemos que los artistas de una orquesta, incluyendo su director, se les consideraba funcionarios públicos).

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Otro círculo creado alrededor de las artes nació en 1933 a iniciativa de Goebbels y se llamó RKK (en alemán, Cámaras de Cultura del Reich Alemán), una estructura burocrática de soporte y censura de la producción artística. Ambas iniciativas, las nuevas leyes y la RKK hacían imposible que ningún artista tuviese la posibilidad de trabajar en Alemania o en los territorios ocupados por Alemania durante la época Nazi.
Lo que pasó al siguiente día de publicación de las Leyes, se encuentra mejor explicado en un reporte del Diario Oficial del Partido Nazi de abril de 1933 (citado en los procesos de desnazificacion de Karajan en 1946):
El Camarada del Partido Herbert Klein, residente en la Segismund Haffnergasse 16 de la ciudad de Salzburgo, confirma que con fecha 8 de abril ha reclutado a Herbert von Karajan en Salzburgo como un nuevo miembro del NSDAP, y recibido de él la cantidad de 5 schillings en concepto de derechos de inscripción, habiéndole enviado posteriormente la ficha de inscripción. Después de la veda de movilización del partido, Karajan dejo Salzburgo y se mudó hacia el viejo Reich. El Camarada Klein nunca más volvió a saber de el y manifestó que estaba casi seguro que Karajan no pagó ninguna contribución de afiliación al Partido en Austria.
Esta nota, junto con otras evidencias mostraron que si bien es cierto, Karajan inició el trámite para cumplir lo prescrito en las Leyes y lo solicitado por el Alcalde de Ulm, no le dio seguimiento (algunas fuentes especularon que Karajan volvió a inscribirse en Ulm en mayo de 1933, pero más adelanté se razona la falsedad de dicha afirmación). Evidencias posteriores hicieron que el número de inscripción 1607525 asignado a su caso fuese invalidado en 1939. Un detalle importante: la enumeración de las fichas de partido eran correlativas y se asignaba por ciudad. En abril de 1933 la autoridad local del partido se había quedado sin números de ficha, y no fue hasta el 16 de abril que se autorizó desde Berlín la emisión del segmento de números de inscripción 1600001 al 1630000 (en cuyo rango cae la ficha 1607525).
La segunda inscripción de Karajan se da en Aachen, esta vez bajo solicitud directa y expresa de las autoridades locales y del Director del Teatro de Aachen. Ambas autoridades organizaban la vida cultural de la ciudad y forzaron a Karajan a afiliarse al Partido nuevamente en abril de 1935, en donde al igual que el caso anterior, el Maestro completó el tramite y no hizo mayor seguimiento, más allá de presentar la ficha para mantener su contrato en Aachen.
Esta cadena de verdades a medias fue amplificada gracias a los nefastos oficios del respetado escritor británico Tom Moore. Casi al mismo tiempo en que Karajan asumió su cargo de Director Vitalicio de la Filarmónica de Berlín en 1957, la revista americana High Fidelity comisionó a Moore un artículo sobre Karajan, el cual fue publicado en octubre de ese mismo año bajo el título “The Operator”. Ese artículo no fue escrito con animosidad, pero expuso algunas verdades matizadas con conclusiones apresuradas con la presunta ficha de inscripción de Karajan. La ficha, ilegible en su mayor parte, tenía los datos básicos de Karajan, correspondía a la fecha 8 de abril, y el numero 1607525 estaba tachado y debajo de el, con fecha 1 de mayo de 1933, estaba un nuevo numero 3430914. Con esa información, Moore asumió la infame conclusión que el trámite se había reiterado, que Karajan estaba interesado en ser parte del NSDAP y que en realidad estaba inscrito y vigente dentro de las estructuras del partido, desconociendo la anulación del trámite realizada en 1939. Esa falsedad caía por su propio peso puesto que resulta absurdo asumir que, con una correlación estricta, en solo 22 días, la afiliación del partido había crecido en dos millones de afiliados de 1607525 al 3430914.
A partir de ese escrito de Moore, muchos autores reciclaron esa falsedad y concluyeron que Karajan en efecto era un afiliado del partido, y con eso en mente, que era un muñeco del régimen y luego de pasada la guerra, ese solo antecedente lo inhabilitaba como músico.
Para no cansar al lector, permitidme citar tres argumentos en contra de esa nefasta conclusión de Moore:

• La mayor parte de los testigos durante los procesos de desnazificacion de Karajan en 1946 (colegas músicos, miembros de las orquestas que dirigió, etc.) concluyeron que desconocían de su afiliación, dado que nunca hizo ostentación de ella o actuó en actividades pro-nazistas.
• Muchos músicos judíos hicieron sus propias investigaciones sobre el pasado de Karajan y llegaron a la conclusión que sus actos en relación con el nazismo fueron circunstanciales y forzados por las circunstancias legales que imponía el RKK, y que siempre fueron orientadas a cumplir lo mínimo posible para, literalmente, conservar su trabajo (Yehudi Menuhin escribió en 1949 lo siguiente sobre Karajan: "el se unió al partido porque fue forzado a ello. El sabía de su valor como artista pero sabía que su posición como artista era débil. En su respeto, debo de decir que siempre supo como conducir su vida, esta decisión no difiere de muchas otras decisiones que el tomó en su vida…fue la correcta movida de las piezas del ajedrez político artístico de ese momento)."
• Su segunda esposa Anna Maria Guttermann era de ascendencia judía, y nunca renegó y/u ocultó dicha relación y antecedentes. Este matrimonio se dio en los años más cruentos de la guerra y causó a Karajan gran tensión con las autoridades nazistas.

II

Al final de la historia, ¿tuvo su afiliación con el NSDAP algún efecto de mejorar su posición más allá de la mera supervivencia? La respuesta inequívoca es que NO. Furtwangler y Bockelmann fueron siempre mejor valuados y eran en su momento los ídolos del Fuhrer, y de ellos dos, Furtwangler tomó distancia respecto al régimen, mientras que Bockelmann fue un portavoz de la excelencia artística de las autoridades Nazi.
Los detractores de Karajan usan como prueba panfletaria el famoso artículo de Edwin von der Null publicado en el Berliner Zeitung am Mittag el 22 de octubre de 1938 titulado “Das Wunder Karajan” (El Milagro de Karajan) y sucesivas publicaciones que osaron (en la mentalidad de los tradicionalistas de la época) a comparar los logros del novel director de treinta años con el venerado maestro Furtwangler en sus cincuenta años como máxima expresión de la calidad musical de su época. Si a Karajan se le valoraba de esa forma en esos momentos no era por una posición oficial de respaldo hacia su persona y su arte, era más bien la honesta valoración de su talento y capacidad musical la que le hacía merecer esos elogios.
Ante estas aclamaciones de la sociedad artística alemana, es de destacar que la posición oficial era totalmente opuesta. Hitler, de hecho odiaba, a Karajan. En un Concierto de Gala en junio de 1939, fue una de las contadas veces que le escuchó dirigir (Tristan e Isolde de Wagner) y su crítica fue cruel y despectiva, no lo consideraba “lo suficientemente alemán” para interpretar las obras del repertorio teutón y a su opinión era un arrogante pretencioso por su costumbre (que conservó desde su primer concierto hasta el último) de dirigir de memoria (sin la partitura) y con los ojos cerrados. Paralelamente, Goebels en sus memorias, destaca el hecho de su baja estima dentro del régimen a favor a los conductores citados previamente (Furtwangler y Bockelmann).
Con todos estos antecedentes, mi opinión es que Karajan se vio forzado por las circunstancias a afiliarse burocráticamente al NSDAP solo para mantener abiertas sus opciones de trabajar en un entorno que tácitamente marginaba a aquellos que no se apegaban a sus reglas. En todos los procesos de investigación realizados alrededor del tema quedó suficientemente probado que Karajan nunca participo en actividades partidistas o fue parte de los vergonzosos actos que los nazis hicieron en Europa. Su elección de casarse con una persona con familia judía incluso lo puso al borde de ser excluido o marginado.
La acusación de que Karajan fue un genocida nazi o un embajador cultural del NSDAP para prohibir su participación en la vida cultural mundial una vez concluida la guerra es a todas luces sobredimensionada. Recordemos que una vez concluida la guerra, se llegó establecer que el mero hecho de estar afiliado al NSDAP no constituía crimen directo, únicamente si tal afiliación trascendía a participar de las tres estructuras genocidas de Hitler, la SS, la GESTAPO y la RSHA (los miembros de la Oficina de Seguridad del Reich). En la cúspide de su afiliación, la NSDAP llego a tener 8 millones de afiliados, todos aquellos que probaron no ser parte de estas vergonzosas estructuras, pudieron reconstruir su vida en armonía dentro de la nueva Alemania de la post guerra, incluyendo al mismo Furtwangler (resulta cómico que el Camarada Klein, quien supuestamente afilió a Karajan en Salzburgo, luego reconstruyó su vida como el Director de los Archivos Estatales de Salzburgo). Con todas estas consideraciones, entonces, ¿porqué hacer o mantener estas correlaciones negativas hacia su persona?.
Esta decisión personal no le trajo más que supervivencia y caro lo pago cuando en los anos subsiguientes grupos de piqueteros organizaron cualquier tipo de acto de repudio a su persona o algunos artistas tomaran una actitud de desprecio o agravio hacia su persona. En algunos días enfocare más a profundidad el tema cuando escriba sobre los primeros anos de la vida de Karajan con la Filarmónica de Berlín y su primera gira en Estados Unidos en 1955.

Conclusión

Esa es la Historia, saquen sus propias conclusiones. Hoy, a cien años de su nacimiento y casi veinte de su partida, continúan saliendo detractores y fanáticos de su obra, las ventas de sus discos y videos nunca pasan de moda, EMI se ha dado el lujo de editar en CD sus viejas grabaciones con la Philharmonia de Londres y han sido bien recibidas; y qué de decir de las ediciones de DG. En todos mis años de vida, jamás he visto un disco de Karajan en la sección de ofertas, siempre los encuentro a precio normal, y aún así, se venden.
Los que crecimos con sus grabaciones, mantenemos un constante debate existencial si unas son mejores que otras, yo en lo personal encuentro fascinante la grabación de la Pastoral de Beethoven que hizo con la Philharmonia en 1954 y la comparo con las excelsas grabaciones DG con la Filarmónica de Berlín de 1963 y la digital de 1983 y me continuo torturando cual tendría que escoger el día en que me aísle en una isla desierta… pero al final, seguimos valorando la excelencia de sus lecturas y lo balanceado de sus interpretaciones. Karajan dejó mucho a la humanidad, vivió sus días como un icono y ya muerto se le sigue respetando como tal.
Feliz Cumpleaños Maestro Karajan. Cien velitas estarían en su pastel, hoy como siempre, somos más los que apreciamos su legado.

Ernesto Nosthas

8 comentarios:

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Perdoname, pero si el tipo era nazi, para mí no vale la pena ni nombrarlo. Lo bueno es que se sepa su historia, eso sí, para que quede bien claro qué clase de "gente" fue.

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

No estuve muy dura, no?
Un gran abrazo te mandamos nosotros Los Chuquis, porque te apreciamos mucho!!

Martine dijo...

¡Yo, otra vez, Señor Ernesto! Al ver el titulo de su articulo pensé: “¡Y dale con las viejos demonios!”. Y mi pensamiento vaga y divaga también.
Nací en momento de post-guerra, del lado de los “buenos” (sic) o por lo menos así se decía. Los post-guerras duran mucho tiempo, sobre todo cuando los medios de comunicación existen. Me acuerdo que por tantos años el cine nos cebó con la gloriosa resistencia francesa, los buenos amigos ingleses que nos ayudaron y los simpáticos masticadores de goma, quien siempre tenían chocolate por regalar a los niños y las mujeres bellas, los americanos, por supuesto.
Del otro lado de la frontera, afanado y culpable, el pueblo alemán tuvo lo suyo. Mucho más pesado, ellos eran los “malos”, debían expiar y sobre todo No olvidar las atrocidades cometidas. No estoy hablando de los que fueron apresados y juzgados por sus crímenes de verdad, sino del fulano, del vulgo, de la población. La que no escogió. La que, debilitada por un país en crisis económica aguda, debió sobrevivir y muchas veces “pasar por un agujerito de alfiler”, para poder trabajar, alimentar una familia, no ser llevado en la minas de azufre a trabajar, o hacer peores cosas en contra de su voluntad de los cuales muchos tuvieron que vérselas con sus propios demonios por todo el resto de su vida
Es tan fácil, cuando se está cómodo, protegido, criticar y juzgar los actos de un quídam, de cualquier fulano. Ejemplo semejante: la culpa que siguen pagando los gringos por la locura de la guerra en Vietnam, culpa ya derrocada ( o sumada a) por la de Irak.
¿No le parece insólito, Señor Ernesto, hasta incongruente, que hoy, todavía exista gente que no quiera olvidar, que no quiera perdonar, que no quiera dejar de ver la pulga y no el elefante que ella succiona?

Anónimo dijo...

Muchas gracias por los Comentarios.

Respeto pero no comparto en comentario de los amigos del blog Clara y Pepe. Agradezco tambien el comentario de Martine y sus valoraciones. En la vida no hay nada totalmente negro o blanco, somos un mundo de tonalidades, es injusto hacer generalizaciones y descalificar a alguien por su conducta ante circustancias que no conocemos ni vivimos.

Muchos alemanes que optaron por no emigrar tuvieron que asumir un regimen que desgraciadamente se convirtio en la infame maquina de matar y segregar judios.

La Alemania de los anos treinta para los artistas fue una epoca gris, muchos se hicieron voceros del regimen, otros tuvieron que asumir un vinculo para sobrevivir y trabajar. De los ocho millones de alemanes que se afiliaron al NSDAP, muchisimos completaron el tramite para sencillamente sobrevivir en un entorno hostil.

En este mundo actual nos cuesta entender eso cuando las opciones de comunicacion son tan variadas e instantaneas, con las cuales se pueden denunciar cualquier intento de opresion a las artes, hace 70 anos no existia la internet y si no seguias los protocolos del partido, sencillamente no trabajabas. La inscripcion de Karajan al NSDAP siguio esa tesis y creo que mejor cita sobre ello la dio Yehudi Menuhin (ver mi articulo).

Saludos

ERNESTO NOSTHAS
PS>>>Martine...ya casi tengo listo mi nuevo editorial sobre una obra que te va impactar...especialmente el segundo movimiento.

elcuervolopez dijo...

En especial, debo decir que el artículo de Ernesto me ha impactado por lo conciso, ilustrativo y objetivo. Llevo un tiempo tratando con él y percibo su aura cáustica e imparcial, lo que hace infinitamente valioso lo suyo.
Aquí en la Argentina, se han "separado" injustamente muchos artistas por haber trabajado o tenido ocupaciones durante la dictadura militar.

Martine dijo...

Para reforzar la opinión de Ernesto dijiría que, a pesar de todos los medios de comunicación existentes,(y es justamente lo que más furor y tristeza me da) la gente sigue sorda y ciega. Alrededor del mundo suceden cosas, y mientras no pasa a ser parte del vivido de uno mismo, todos hacemos como la avestruz: hace pocos días me encontré con una señora,madre de familia y única fuente de ingresos para sus hijos, maestra de profesión. Me confesó que, despuès de varios meses de presiones so amenaza de despido, tuvo que ceder e inscribirse al Partido Socialista Unico de Venezuela (PSUV) lo cual es el partido de Chavez.Del mismo modo tendrá que llevar su camisa roja, tendrá que asistir a las reuniones, aplaudir cuando los demás lo hacen y, peor todavía, tendrá que enseñar la cartilla a sus alumnos.... Y como este ejemplo hay millones en esta tierra
Ernesto, me dejaste ansiosa por leer (y escuchar) tu próximo editorial. Gracias.

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Sigo pensando lo mismo. Si alguien por comodidad u obsecuencia se adaptó sin resistir o hizo la "vista gorda" a las maldades e infamias de un gobierno, no merece mi respeto. Prefiero recordar a muchos que con coraje y perdiendo todo lo que poseían de valor, hacían frente a lo que consideraban injusto o incorrecto, ellos sí se merecen que los recordemos y que los aplaudamos, porque una actitud así "hace la diferencia". No me parece bien justificar lo malo, prefiero llamar a las cosas por su nombre y darle a cada uno el lugar que se "supo ganar" en la historia.

Anónimo dijo...

MI OBJETIVO HA SIDO PRESENTAR LOS HECHOS...LAS INTERPRETACIONES CORREN POR VUESTRA CUENTA. DEFINITIVAMENTE KARAJAN NO FUE UN SANTO Y SE PUEDE REPROCHAR QUE ANTE LA DISYUNTIVA DE TRABAJAR O NO, OPTO POR HACER LO QUE HIZO Y ELLO LE MANCHO SU IMAGEN ANTE MUCHAS PERSONAS, AUNQUE DE SOBRA HA SIDO PROBADO QUE NUNCA APOYO LAS BARBARIES DEL NSDAP.
E. NOSTHAS

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