A veces quisiera ser de estas personas con emociones y sentimientos tibios, razonables, organizados, engavetados como ahora se engavetan los muertos en los cementerios modernos. ¿No sufrirán la ausencia? Ya cerrada una gaveta pasarán a otra con la certeza que el contenido de la anterior estará aquí para cuando querrán abrirla otra vez.
No hay pasiones, no hay demonios, no hay tormentos que destrozan cuerpo y alma, ¿Sus alegrías? Tienen el ímpetu de un salto de hormiga. Los colores de sus felicidades no encandilan la vista, tampoco embriagan. Sus risas no hacen temblar la tierra como lo hizo el paso de Gulliver en ciudad de Mildendo y, en las penas e iras, sus gritos enmudecidos no desgarran sus entrañas vueltas magma para abrir paso a un derroche de lágrimas escarlatas que los queman y consumen. Todo es certeza como el día después de la noche o el camino esperando el caminante. Todo es tibio y confortable. Las paredes acolchadas de sus torres los amparan contra los labirintos de sus propias almas. A veces quisiera ser de estas personas. Sólo a veces.
No hay pasiones, no hay demonios, no hay tormentos que destrozan cuerpo y alma, ¿Sus alegrías? Tienen el ímpetu de un salto de hormiga. Los colores de sus felicidades no encandilan la vista, tampoco embriagan. Sus risas no hacen temblar la tierra como lo hizo el paso de Gulliver en ciudad de Mildendo y, en las penas e iras, sus gritos enmudecidos no desgarran sus entrañas vueltas magma para abrir paso a un derroche de lágrimas escarlatas que los queman y consumen. Todo es certeza como el día después de la noche o el camino esperando el caminante. Todo es tibio y confortable. Las paredes acolchadas de sus torres los amparan contra los labirintos de sus propias almas. A veces quisiera ser de estas personas. Sólo a veces.
Martine





















3 comentarios:
Creo Martine que ese deseo te acerca más al tánatos y no es menor que sientas de esa manera, ya que los estados intemperados y sin demasiada gloria nos parecen y se nos aparecen en la vida más frecuentemente de lo que imaginas. debo ser honesto y decirte que a veces me siento igual y no por ello mi deseo me acerca más al "no ser".
Espero que no tenga nada que ver tu estado con que Maradona quiera ser DT de la selecición argentina (broma). Tal vez el estado natural del ser humano nos incline hacia los extremos, hacia el bien, pero también hacia el mal. ¿No crees? A todo esto me llamo Santián.
Santián: Solamente, a veces, creo que una sensibilidad exacerbada es intolerable. Es una reflexión barata, Santián. Gracias por tu comentario y saludos.
Descuida: nadie tiene que ver en eso... ¡Ni siquiera Maradona...!!
Martine: lo mío es igual pero pasa por otro rumbo: la racionalidad. Creo que lo ilustré con un cuento excepcional de mi amado Voltaire. Si bien soy un hombre curiosamente equilibrado en emoción y razón, ambos extremos están muy superlativizados. Y, citando tu expresión, "a veces..." querría que bajaran varios escalones hasta, incluso, el subsuelo. Querría ser un ente simple, sin laberintos ni complejidades, poder conformarme con lo nimio y unirme a la masa.
"A veces..." y muchas más que veces, querría ser un idiota feliz antes que un ser racional infeliz...
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